La vida que quiero

Ayer volvía de mi caminata por los lagos de Palermo y mientras escuchaba música pensaba que estoy en ese momento en el que vivo la vida que quiero.

Fueron muchos los meses previos a esta instancia en los que me debatía entre miedos, dudas, inseguridad, incertidumbre, agobio y de pronto, ya no recuerdo cuándo, se abrió una ventana por donde empezó a entrar la luz del sol, la de la luna y las piezas del rompecabezas que era mi vida empezaron a encajar perfectamente.

Todo empezó a fluir, los trámites se cerraban, la sangre corría mucho más rápido por mis venas y el aire que respiraba se volvía más ligero.

Hoy siento que todo lo que viene de aquí a fin de año va a ser lo mejor, mucho más de lo que ya viví.

Estoy tan enfocada en mí, tan consciente de que esa fuerza nace en mi interior que a veces me siento como empujada hacia adelante y con la capacidad de arrastrar a quienes quiero que vivan esto conmigo.

Me siento como una usina: genero energía y la distribuyo, la esparzo pero no la desperdicio.

Tengo ese afán del que vive minuto a minuto porque todo es hoy y mañana no se sabe qué va a pasar pero al mismo tiempo no dejo de crear cosas, momentos y situaciones para que existan y se materialicen en el momento adecuado.

Tengo por delante dos viajes INOLVIDABLES y pienso aprovecharlos hasta el final.

Me siento invencible, plena y voy por más…. sólo tengo que elegir cuidadosamente los movimientos que debo realizar para lograr lo que me falta.

El Universo me ayudará.

Un jeroglífico 

Estoy en mi lugar en el mundo, nada podría ser mejor y sin embargo no puedo con mi tristeza.

Quiero irme, ¿cómo puede ser que estando acá quiera salir corriendo a mi cárcel cotidiana?

Tal vez sea cierto eso que cuentan sobre los elefantes y su memoria. …

Dulce de leche repostero

Estos días que estoy viviendo no tienen 24 sino 56 horas cada uno.

Hago mil cosas al mismo tiempo y sin embargo siento que todo es en cámara lenta.

Pareciera que estoy remando en una piscina olímpica repleta de dulce de leche repostero y con dos palitos de helado de agua.

No termino de cerrar el tema licencia de conducir (faltan 3 días), después falta el estudio de Alfredo y posteriormente la visita de Victor para reunirse con él.

Necesito sentir que tengo el camino despejado para enfocar toda mi energía en el 9 de Agosto.

Estoy ansiosa, permeable, ultra sensible y con ganas de estar en Caleta.

Necesito que durante un solo día alguien me diga que me quede quieta, que van a hacer todo por mí: el desayuno, el almuerzo, llevarme a pasear, mimarme, estar pendientes de mí y no yo del resto.

Necesito eso: que me cuiden un puto día A MI.

A solas

Hay situaciones, cosas, momentos que me toca vivir que tengo que bancarme sola y ya no me gusta pero tampoco sé cómo sentar a X persona y decirle ¿Sabés qué? y bla, bla, bla.

En ese momento es cuando me pongo realmente triste….

Como un tornado

Es evidente que es uno mismo quién le imprime la velocidad que pretende a la vida que vive.

A veces registramos el momento exacto en el que lo decidimos y otras, no.

No recuerdo cuándo fue que quise cambiar de velocidad, tal vez lo haya buscado siempre y recién ahora lo haya notado pero lo cierto es que las cosas están ocurriendo de modo arrollador.

Desde que regresé de Punta del Este el 1 de Mayo he vivido tan rápido y ejecuté tantas cosas (tal vez menos de las que hubiera querido) que aún no tuve tiempo de dimensionar lo que se viene.

Me apremia cerrar el tema legal que pone en riesgo a mi tío, el lunes comienzo mi curso de meditación, luego las clases de manejo, el 9 de Agosto viajo a Caleta, rl encuentro con Augusto para concretar lo que comenzó como un sueño hace dos años atrás y hoy es casi un hecho, el viaje de Pao y Fer, la fiesta de 40 de Pao en Septiembre y este fin de año que será la frutilla del postre.

Enumero los sucesos y siento que me muevo al ritmo de un tornado. ¡Es tanto y falta tan poco tiempo para cada cosa!

A veces tengo miedo de no disfrutarlas cómo debería por la misma vorágine qye me arrastra pero después recuerdo que mi única ambición en la vida es ser feliz y vivir cada instante como si fuera el último, entonces me tranquilizo y comprendo que llegada cada una de estas ocasiones sabré aprovecharlas y no dejaré escapar un sólo segundo de felicidad.

Dia de mierda

Estoy hasta la médula de los problemas de mi tío.

De su senilidad, su falta de confianza, su falta de metodo y de su avaricia (producto de su enfermedad).

Estoy harta de tener anclas que no son mías y no me dejan zarpar.

Me desborda mirar hacia los costados y verme ABSOLUTAMENTE SOLA.

Hoy ha sido in desastre todo y no puedo llorar, no me sale una puta lágrima y sé positivamente cuál sería la voz que al escucharla, me disparara el llanto.

Pero esa voz no la escucho y tampoco sé si querría escucharla.

¡Con qué ganas hoy hubiera mandado a todos a la mierda!

No puede ser que no logre una semana de paz interior seguida, me niego a vivir en este estado de zozobra permanente.

Cada vez confirmo más mis planes para Agosto… de eso no me va a mover nadie.

Esta vez el naranjo va a tomar algo de su propia cosecha.

Reinventarme

Hace un par de años que veo como adquirí la capacidad de reinventarme

En esa reinvención me fuí reconociendo camaleónica, ecléctica, intensa y más determinada que nunca.

Me volví mucho más lanzada, arriesgada, honesta conmigo misma y tremendamente descarnada.

También aprendí a no tener tanta incontinencia verbal (salvo cuando me enojo) y a guardar un poco más los planes y proyectos que tengo por realizar.

Lo que todavía no sé es si eso se trata de un proceso evolutivo o simplemente de un acomodamiento frente a las circunstancias de la vida.

Sea como fuere, a mí me gusta el resultado y me gusta la mirada que me devuelve el espejo.

Vacía

Hoy descubro que me quedé vacía.

De mí, de vos, del aire que respiraba y me daba vida, sencillamente vacía.

Y ese vacío está lleno de desconfianza, cansancio y descreimiento.

No lo sabrás, no lo diré pero no por eso dejará de ser real.

Este no es mi mundo ni mi lugar pero a veces es bueno mirar las cosas desde el lado oscuro de la luna porque no hay brillo posible que enceguezca y confunda.

Mañana será otro día y tal vez me despierte creyendo que puedo recuperar algo de lo que tenía pero no lo sé, no soy adivina ni maga, soy sencillamente una chica despeinada y vacía.

Unplugged

Hay días en los que siento que algo dentro de mí se desconecta y lo digo literalmenre.

La sensación exacta es como si hubiera un cable dentro de mí que me mantiene enchufada a una pared exterior (realidad, hoy, presente, sociedad… llamémoslo de cualquier manera) y de pronto, con un solo movimiento de mi cuerpo, ese cable se estira tanto que el enchufe salta y se zafa de la pared

En ese instante me sumo en un silencio interno inmenso y trato por todos los medios de hacerlo extensivo hacia el afuera, o sea: me aíslo, me encierro.

Hoy siento eso y tengo la suerte de poder ir a ese lugar en el puerto que me calma y me hace creer (aunque sea solamente una ilusión) que todo se reduce a la paz del lugar, a la música que escucho mientras miro el mar y a la chance de soltar mi tristeza para que se la lleve el viento.

Estoy a cuarenta y ocho horas de partir y comenzar este tramo del año de una forma diferente.

Daría mi vida por tenerlos a mi lado. Me hacen falta. Necesitaría las manos y el regazo de mi mamá para apoyar mi cabeza y sentir cómo me acaricia el cabello.

Extraño la mirada de mi negrito y el vacío por no poder abrazarlo sigue doliéndome en el cuerpo.

Me llevo todo al mar.

Me desconecto.

Hoy nadie me puede rescatar.