- Sos especial
- No quiero lastimarte
- Sos demasiado buena
- No te merezco
- El problema es mio
- Estoy confundido
Estas son algunas de las excusas más ridículas y trilladas que escuché en mi vida.
#matate.com
Estas son algunas de las excusas más ridículas y trilladas que escuché en mi vida.
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«Que se muera de ganas, que no tenga consuelo, que le sangren las manos si acaricia tu piel o acaricia tu pelo»
Hacía años que no escuchaba esta canción y recién, por casualidad, sonó en el aire.
Me reí mucho al escucharla recordando la época en la que me la «dedicaron».
Pensándolo bien, más que una dedicatoria fue una maldición 😂
«Ni soy un libro abierto ni quien tu te imaginas
Lloro con las más cursis películas de amor».
I’m brave and strong, I’m every song
I’m here to shine, I’m not afraid to fly…
Me gustaría saber por qué siempre me han cuestionado lo que hacía o dejaba de hacer.
Soy una mujer que eligió vivir su vida como quiso, como pudo, como le salió y traté de no joder a nadie.
A esta altura de mi existencia no le voy a permitir A NADIE (ni siquiera a ninguno de mis hermanos) que me cuestione ni un solo movimiento que hago, palabra que digo o paso que doy.
Acabo de frenar en seco a mis cuatro hermanos, dejé en claro mi postura y si eso equivale a que no me hablen más, pues que no lo hagan.
Después de decir TODO lo que les dije me sentí mucho más aliviada y que no aparezca ninguno en privado a decirme algo porque les suelto todos los perros rabiosos que tengo adentro.
Llegó la hora de defender mi postura y mi territorio. Al que le guste, bien y al que no, besito y lo veo en Disney.
Recién escuché a un padre decirle a su hija que en la vida debía hacer aquello que la inspirara.
Inmediatamente pensé en las cosas que me enseñó y dijo mi madre a lo largo de nuestra vida en común.
Me crió con la esperanza de formar una buena persona, honesta, estudiosa, trabajadora y «sin tantos pajaritos en la cabeza», como solía decirme cuando yo me colgaba delirando con algún sueño o proyecto que parecía una locura.
Lo cierto es que no recuerdo alguna vez en la que me haya dicho que hiciera aquello que me inspirara.
Desde que murió comprendí que me crió como pudo, como su instinto o la vida en soledad le permitió y por eso no pude reprocharle nada porque además no le debe haber sido fácil tenerme como hija.
Siempre fuí rebelde, contestataria, defensora de pobres y ausentes, por momentos (muchos por gusto u obligación) tremendamente despiadada y me escapaba de sus manos como la arena entre los dedos.
Le agradezco a Dios la madre que tuve pero si algo lamento es justamente eso, que no me haya hablado de inspiración y no porque me haya faltado a mí (para bien o para mal, si algo me sobra es inspiración) sino porque quiere decir que quién no la encontró en su vida fue ella.
Espero que desde donde esté pueda ver y sentir que, de una manera u otra, vivo su carencia redoblando la apuesta, por ella y por mí.