Era hora de que llegaras.
¡Bienvenido, amado otoño!

Era hora de que llegaras.
¡Bienvenido, amado otoño!

Estamos jugando una maravillosa partida de ajedrez. Tal vez no te des cuenta o quizás si y la que queda en jaque soy yo al pensar lo contrario.
En verdad poco me importa si esto es consciente o no porque lo divertido es jugarla y sonreír al hacerlo.

Esta noche la pasó conmigo, en casa.
OTRA VEZ PAPÁ EN EL PISO
😤



Faltan algunos días para Pascua pero por si acaso, ya te entrego este regalo.
Este ticket vale por una VIDA o sea que con él podés pasar por cualquier kiosco y comprártela, a ver si de esa manera empezás a tener una propia y dejás de interesarte por la mía.

He aquí TODO.
La que aquí suscribe, confiesa
En la vida de todo ser humano existe ESE instante en el que nos agarramos la cabeza con las manos y cerrando los ojos decimos en voz alta: «¿Por qué, por qué tuve que enamorarme de vos?».
El gran problema de esta cuestión es que la respuesta no llega ni lenta ni rápidamente, sencillamente no llega.
Estoy mirando vídeos que me mandó Julián de Canadá, de su cachorrita Lola, vídeos que grabó Augusto en la playa, frente a Caleta, cuando se veía una tormenta tremenda sobre el mar y de pronto sentí una mezcla extrañisima de tristeza con ansiedad.
A una semana de irme, tengo la sensación de que los días pasan en cámara lenta y yo ya estoy al borde de la asfixia.
Necesito despertarme y dormirme con el sonido del mar.