Saber

Para que lo sepas aunque no te importe
O te importe y no hagas nada
Porque la nada también dice mucho
Tanto es lo que pasa que la piel no alcanza
Las metas están cada vez más lejos
la distancia del sentimiento es letal
Como el veneno que saboreo con los recuerdos
o la miel que se derrama sobre tu nombre
Despertarás, dormirás, reirás sin saber
moriré en tu ignorancia
renaceré en segundos robados
Caminaré a tu lado como una sombra
No me escucharás cuando grite que te amo.

Espacios

Es difícil hablar de los espacios que ocupan las emociones en nuestros corazones o en el alma.A veces decimos «Tengo una alegría enorme» o «Siento una pena infinita» y siempre tratamos de darle forma, peso, color y tamaño a todo pero a ciencia cierta nadie sabe cuánto espacio se lleva una emoción.
Es curioso porque por momentos pueden ser tan grandes que sentimos todo el cuerpo habitado por ellas entonces parecemos pequeñitos e insignificantes y después, cuando una alegría o una pasión nos desborda, nos convertimos en invencibles y tenemos la sensación de poder con el mundo entero.
Soy una eterna rehén de mis emociones y trato de darles espacios confortables para que se sientan cómodas en mí pero a veces no lo logro porque siento que piden más y más.
Se agigantan y me envuelven o se retiran de mí y me dejan exhausta, como cuando la ola se va de la orilla y vemos que arrasa con todo, hasta con ese nombre que escribimos en la parte más húmeda y firme con la esperanza de que permanezca allí para siempre.
A lo mejor el gran secreto sea rendirse, aunque se trate de un ratito nada más pero rendirse, dejar que nos ganen todos los espacios, que no dejen rincón sin ocupar, que se sientan poderosas, armen y desarmen en nuestra estructura emocional y después nos hagan creer que una gran pena cabe en una lágrima y un gran amor en el inmenso abrazo de la persona amada

Una carta

Buenos Aires, 2 de Enero del 2006

Me dijiste «Lo tuyo es escribir» y puede ser que tengas razón pero olvidaste algo elemental: lo mío es sentir (te).
Me dijiste «Aunque no me escribas a mí» y es verdad que no siempre lo hago pero en este caso me resulta inevitable.
Lanzar una botella al mar con una carta adentro implica un viaje sin destino sin embargo está claro que en este caso no es así.
Mi botella, mi carta tiene como único destino tus ojos (esos de los que prometí no volver a hablar), tus manos para que la salven de los vaivenes de las olas y tu corazón, para que guarde cada sentimiento que se revela en mis palabras.
Me gustaría pensar que caminas despacio por la playa hasta que decidís sentarte y leerme, acariciar con tus dedos esta hoja y sentir que son mis mejillas las que te esperan todos los días.
Me conocés y sabés que esta carta tenía que tener corazón y por eso recién ahora fué arrojada al mar, ni ayer ni mañana, hoy.
Es verdad que a veces me siento perdida pero en cuanto tu nombre amanece conmigo el camino se torna claro, inconfundible y es inevitable querer caminarlo hasta el final.
Tus sombras siempre fueron mi Luz (te acordás?) y hasta que me quede sin suspiros voy a seguir caminando por la calle esperando detenerme en una baldosa para que tropieces conmigo, levantes la mirada y sonrías.
Después de leer esta carta cerrá los ojos, extendé tus manos y allí, donde el viento se vuelva más suave, vas a encontrar a mi corazón nombrándote.

Dónde

Entre las sábanas y debajo de las almohadas.
Por las noches y en cada amanecer.
Cuando el sol envuelve mi balcón.
Al cruzar la calle para escapar del mundo.
El Viernes, ayer, hoy, dentro de cinco días.
Por necesidad, para respirar, por amor.
No sé dónde buscarte.
Tampoco quiero saber dónde me perdiste.

Formas

Mirame mientras te acercas y cuando mi aliento se una con el tuyo abrazame hasta que puedas contar cada latido de mi corazón. Cuando lo logres acariciame,que tus manos resbalen por mi espalda y mágicamente cambien de rumbo en segundos. Buscá, jugá, recorré. Vencé todas las barreras y las resistencias,hablame,contame qué sentís,a dónde vas,qué me espera.
Quiero que tu voz describa cómo es mi cuerpo cerca del tuyo y en susurros me hable de texturas, sabores y olores. Quiero conocerme a través de la yema de tus dedos y de tu lengua, inventame una vez más,no me des respiro,mordeme la carne y la voluntad,quiero esa marca en la piel y en la memoria.
Llevame hasta el abandono y rescatame mil veces, necesito tu desesperación ligada a la mía y el placer transformando tu mirada.No me pidas permiso.

Un amor

Que no tenga leyes, reglas ni podamos manejar.
Uno de esos amores que arrase con lo conocido y nos ponga la vida de cabeza.
Inesperado,que nos paralice y nos sorprenda pensando en él en cualquier esquina.
Un amor que nos quite el sueño pero que nos permita soñar con él.
Picante,sabroso,como las buenas especias.
Imprevisible,tanto que no podamos vislumbrar ni una sola sensación vivida en amores anteriores.
Un amor concebido para desdibujar los límites permanentemente,como un mapa hecho con tinta al agua.
Tierno como una hogaza de pan recién horneada y a la vez furioso como el mar en medio de una tormenta.
Inocente,perverso,seductor y letal como el canto de las sirenas.
Un amor anárquico.
Al menos una vez en la vida debemos vivirlo.

De este lado

Del otro lado está nublado y el viento trae el aroma de los tilos que cuidan el cordón de la vereda que está a la vuelta de mi casa.
Quien mire para allá verá que la gente no sabe si va a llover o no pero por las dudas apura el paso tal vez para llegar más rápido al encuentro de un rincón de calma.
Encontraran algunos árboles de Navidad armados y fotos en las calles anunciando la inminente llegada de Papá Noel.
Los que todavía no cruzaron tal vez se sientan cansados o acorralados y pierdan la oportunidad de cerrar los ojos y dejarse llevar por algunos sonidos atrapantes.
De este lado estoy yo escuchando música, disfrutando mi aire de jazmines, mirando una foto, pensando en un montón de flechas que pueden atravesar la sorpresa para clavarse firmes en el alma.
De este lado estoy yo, convencida de no moverme si siento que empieza a llover, pensando que todo se transforma y abriendo ventanas para que entre el viento sur.
De este lado tal vez estén las mismas cosas que de aquél pero la gran diferencia radica en que yo conozco tu risa y los de aquel lado no.

Los demás dicen…

Dicen que el amor se transforma con el tiempo, que la pasión dura tres años
y después todo cambia, que sobreviene la calma y el amor se vuelve sereno,
apacible, distinto. No quiero pensar así, quiero pensar que la pasión se mantiene viva tanto tiempo como dure la pareja, que la calma y la paz forman un todo pero no reemplazan a ninguna sensación,simplemente conviven en perfecta armonía.
Prefiero pensar que la pasión no se extingue y no me refiero simplemente
al deseo sexual sino a la pasión arrebatadora que se siente al mirar a los ojos
a la persona que amamos, a esa que acelera el corazón cuando escuchamos
la voz o los pasos de esa persona con la que queremos vivir hasta el último día
de nuestra vida, aunque la vida dure solamente tres minutos más.
Quiero sentir que cuando la piel se vuelva traslúcida, el andar pausado y la voz susurrante, el amor se hará con las manos y la mirada.
Necesito seguir creyendo que el amor no se transforma y que nada es posible si no admiramos a la persona que tenemos al lado.

Para esa niña, para mí, para las dos.

Imagen

Cada vez que te miro me pregunto qué estarías pensando en aquél momento, qué cosas cruzarían tu mente que provocarían el ceño fruncido, gesto que no abandonaste a lo largo de los años cuando te quedas colgada con algo, no terminas de entender alguna situación o simplemente usas para expresar disconformidad.
No sé cuáles serían tus sueños a tan temprana edad pero dejame contarte que si los tenías todavía corrés tras ellos, seguís luchando para alcanzarlos.
Tu realidad se vió modificada, ya no tenés más ese gorrito ni el balde (no sabría decirte dónde quedaron), no te toman de la mano para cruzar la calle ni te dan la comida en la boca. Nadie te arropa de noche o te abriga cuando estás enferma y hace frío. Digamos que por ley natural de vida fuiste quedándote sola pero no es para que te asustes, eh? no, para nada. Cambiaste de casa dos o tres veces, perdiste el verde intenso de tus ojos y conservaste la empecinada redondez de tus mejillas.
No has sido tan dulce ni tierna como se te adivina desde pequeña pero nadie puede dudar que tuviste carácter y que cuando estabas de humor, podías ser encantadora. Fuiste feliz durante mucho tiempo y de a ratitos (a mi juicio la mejor forma de serlo) asi que, si esa era una de tus metas, la lograste.
A pesar de todo lloraste y mucho, desarrollaste un nivel de sensibilidad que pocos pudieron entender pero nunca te importó nada, fuiste terca y arremetiste con todo.Te enamoraste dos veces, sentiste que eras capaz de jugarte y dar la vida por amor si era necesario.
Hubo gente en tu vida que te soltó y te dejó ir pero sabés qué? ellos perdieron mucho más que vos.
No sé si algo de todo lo que te digo puede interesarte, me parece que te divierte más la idea de seguir jugando en la arena pero por si acaso, por si logro captar tu atención y llegas a escucharme a través del sonido de las olas del mar quiero que sepas que al mirarte me doy cuenta que te quiero y que siempre, siempre, siempre voy a intentar rescatarte.

Hoy

Es hoy o no es nunca.
Hoy puede ser mi última chance de ser feliz o de dejar de serlo.
Hoy puedo hacer el amor por primera vez o despedirme de la idea.
Puedo llegar a las doce de la noche vacía, con todas las luces de mi alma apagadas y nadie más que yo se enteraría.
Hoy me desperté sintiendo que después de todo no hay nada, que el Lunes es un día que quizás no llegue y de ser así habremos perdido la oportunidad de estar juntos.
Hoy mi corazón puede renunciar a tu nombre o explotar de alegría e igualmente detenerse y nadie lo lamentaría.
Hoy quiero mis globos de colores, mis cartas, los abrazos que colecciono en el deseo y los besos que no dí pero pretendo. Es hoy o nunca, tengo tiempo hasta la noche para ser inmensamente feliz y no me alcanza.