Siempre amé esta foto.

Siempre amé esta foto.

«Yo no quiero que cumplas sino que QUIERAS»
«Te estás metiendo en mi como una enfermedad, no sé que voy a hacer contigo»
JDD

Debería ser accionista de esta empresa porque lo que gasto aquí es gracioso.
Siempre acudo a Starbucks por el mismo motivo: me serena, me siento tranquila, en calma, cada uno está en la suya o yo estoy tan en la mía que no me doy cuenta de lo que sucede a mi alrededor.
Recién salgo de terapia y la sesión de hoy fue mi segunda constelación y no precisamente familiar.
Nada de lo dicho allí saldrá de mí en ningún lado (y menos aquí) pero me pregunto cómo lograr lo que queda como «tarea» después de una constelación.
La anterior tuvo un devenir muy simple, las cosas fluyeron de manera tal que se presentaron las situaciones exactas, aproveché el momento y accioné.
Ahora que escribo esto supongo que esta vez pasará algo similar; todo fluirá y veré cómo pilotearé lo que venga.
La duda radica en que no me imagino cuáles serán esas situaciones, conociendo como conozco a los personajes de esta historia.
Mientras escribo sonrío porque me causa mucha gracia imaginar lo inimaginable.
«Eterno», esa palabra parece perseguirme como un sino indisoluble, la llevo cosida en los bordes de mi alma.
Eterno porque viene del pasado y porque no tendrá fin. Sin embargo (y ésto es lo más extraño) yo no creo en los para siempre, en los nunca, no creo en lo infinito.
Para mí todo tiene una fecha de vencimiento y quizás deba aprender que a ciertas cosas solamente las pueda vencer la muerte y no la voluntad del ser.humano.
«Vos sos pura razón», me dijeron recién. No voy a discutir el planteo porque en algún punto es cierto pero ¿qué pasa entonces con todo mi temperamento y las emociones que me desbordan sin que pueda controlarlas? ¿ A dónde se va tanto raciocinio cuando se enfrenta a mi lado B?
Ahora, siendo las 15:46 no tengo la menor idea de nada. No sé qué, cómo, cuándo ni dónde voy a hacer todo lo que debo hacer o deba pasar.
Por un lado es fascinante porque genera muchísima adrenalina pero por el otro me paraliza, como todo lo que escapa a mi control.
UNIVERSO, estoy en tus manos.
Hace muchos años atrás, un día Maxi me dijo; «Nunca ruegues por amor».
Parece que hoy es el día de la música clásica.
Primero Bach y ahora, cuando estaba comenzando a rendirme con «Manchester by the sea», comenzaron los acordes del Adagio de Tommaso Albinoni y con él todos los recuerdos de tu padecimiento, tus ausencias, mis cartas para curar tu alma y tu irreversible enfermedad (como solías llamarla) que te llevó a la muerte.
Siempre queda una astilla escondida en algún rincón que termina clavándose en mi alma cuando se trata de vos, Marcos.
Se acerca Marzo y tu sombra me ronda, tu poesía vuelve de la mano de Cortázar o Antonio Gala y tu música sale de cualquier escondite para recordarme que aquí estarás hasta que algún día pueda volver a escuchar esa frase que tanto te gustaba decirme: «More, te tengo vista».
Itzhak perlman – Chaconne_Partita No 2 for Violin – Bach
En su libro «Instrumental, historias de música, medicina y locura», James Rhodes describe así esta pieza musical de Bach:
«Cuando murió su mujer, el gran amor de su vida, compuso una pieza musical en su memoria. Es para un violín solo y se trata de una de las seis partitas (cómo no)
que compuso para dicho instrumento.
Aunque no solo se trata de una composición. Es una puta catedral musical erigida para recordar a su mujer, la torre Eiffel de las canciones de amor.
Y el punto culminante de esta partita lo constituye el último movimiento, la chacona.
Quince minutos de desgarradora intensidad en la conmovedora clave de re menor.
Imaginad todo lo que os gustaría decirle a alguien a quien queréis si supierais que va a morir, hasta las cosas que no podéis expresar con palabras.
Imaginad que condensarais todos esos sentimientos y emociones
en las cuatro cuerdas de un violín, que los concentrarais en los en quince minutos llevados al límite.
Imaginad que de un modo u otro descubrieseis la forma de construir todo el universo de amor y dolor en que existimos, que le dieseis forma musical, que lo pusieseis negro sobre blanco y se lo regalaseis al mundo.
Eso es lo que él logró, con creces, y todos los días esta pieza basta para convencerme de que en el mundo existen cosas que son más grandes y mejores que mis demonios.»
«No nos une el amor sino el espanto.
Será por eso que te amo tanto»