Todo pasa por algo

Nada es casual, todo sucede en el tiempo y lugar exacto, aún las peores cosas.

Desde ayer que me pregunto cómo hubiera podido enfrentar lo que me está pasando si no te tuviera a mi lado.

Te miro a los ojos y siento que todo va a salir bien. Salís de mi campo visual y tengo la sensación de que me hundo en un agujero negro inmenso pero volves a traspasar la puerta de casa y mágicamente el suelo deja de temblar y las piezas del rompecabezas se acomodan.

Sin tu cuidado, sin tu fé y sin tu abrazo, me hundo irremediablemente.

Mil disculpas si esta mochila es demasiado pesada pero dentro de tanto ruido interno, el único momento de pacífico silencio es ése en el que sé que existís y con darme la mano me alcanza para espantarme a los diablos.

Solamente vos

Si algo me faltaba para terminar de convencerme de que lo que sentí aquél 22 de Mayo del año 2012 no fue casual ni pasajero, fue lo que sucedió hoy.

NADIE en esta vida me dió NUNCA (y acá si puedo usar esa palabra) la seguridad, la tranquilidad, la serenidad y la paz que me das cuando me encerrás en uno de tus abrazos.

Hoy se me vino el mundo encima y en dos segundos me rescataste entre los escombros.

Como dice la letra de una canción: «Solamente vos despertás mi alma, me cambias la cara de un ventarron»

Gracias, seguís siendo TODO.

Cambia, todo cambia.

Tal vez me equivoco cuando me vanaglorio por mi sexto sentido o mi olfato pero últimamente estoy observando cambios, sutiles pero cambios al fin.

Es como tener un barrilete en las manos. Cuando la piola esta cerca nuestro, el barrilete se arruga, se ve triste y descolorido pero en el preciso instante en el que las abrimos,  buscamos el viento y lo lanzamos dejando que la piola se aleje cada vez más, el barrilete cobra vida, brilla, remonta vuelo y parece querer regresar para que lo volvamos a soltar.

Esto es lo que siento en este momento de mi vida, es lo que creo detectar detrás de un velo de alquitrán en esa mirada (Joaquín dixit) y me sorprendo minuto a minuto.

Dicen que no hay reacción sin una acción previa. Posiblemente haya accionado como correspondía y estoy viendo (aunque velada y tímidamente) este tipo de reacciones.

Definitivamente estoy siendo muchísimo más feliz de lo que esperaba.

Atracción 

Perdí la cuenta, ya no sé cuántas veces he ido como tampoco sé cuántas más iré pero la realidad es que en cuanto comienzo a descender hacia el mirador panorámico de Casapueblo y veo cómo se recorta su silueta entre el cielo y el mar, siento que todo me llama, todo me atrae cada vez más para quedarme aquí.

Voy sola, acompañada y siempre me sucede lo mismo. Se me pone la piel de gallina, no me alcanza la mirada para abarcar todo el paisaje y sentir que termino satisfecha.

Cada rincón de esta ciudad tiene algo que me gusta y me seduce, todo me sorprende aunque lo vea todos los días y lo conozca desde hace 31 años.

Ojalá en las páginas del libro de mi vida esté escrito que moriré feliz aquí, a los 97 años, frente al mar y de la mano de un hombre que me ame.

¿Cómo explicarte?

Hoy me contaste que después de 17 años vas a ser mamá nuevamente y estoy que no lo creo.

¿En qué momento dejaste de ser esta niñita preciosa, este ángel que dejaba que solamente yo la peinara y podíamos pasarnos horas haciéndonos mimitos y «franelitos», (cómo solías pedirme) para convertirte en esta mujer increíble que ya tiene una hija de 17 y está esperando otro bebé para Noviembre?

Te escuchaba contarlo por Whatsapp y quería correr para abrazarte, para protegerte y que sintieras que este niño viene a tu vida porque te eligió para hacerte inmensamente feliz, para que no perdieras nunca más la sonrisa y pudiera decirle al mundo que tenía la mejor madre del Universo.

Dios y mamá te van a bendecir y van a velar por vos y por esta criatura que viene en camino.

En mi rol de tía y tía abuela no pienso abandonarte un segundo y por si acaso no olvides que, si la precisaras, mi vida es tuya.

¡Estoy feliz! Te amo, Fer ❤.