Cambia, todo cambia.

Tal vez me equivoco cuando me vanaglorio por mi sexto sentido o mi olfato pero últimamente estoy observando cambios, sutiles pero cambios al fin.

Es como tener un barrilete en las manos. Cuando la piola esta cerca nuestro, el barrilete se arruga, se ve triste y descolorido pero en el preciso instante en el que las abrimos,  buscamos el viento y lo lanzamos dejando que la piola se aleje cada vez más, el barrilete cobra vida, brilla, remonta vuelo y parece querer regresar para que lo volvamos a soltar.

Esto es lo que siento en este momento de mi vida, es lo que creo detectar detrás de un velo de alquitrán en esa mirada (Joaquín dixit) y me sorprendo minuto a minuto.

Dicen que no hay reacción sin una acción previa. Posiblemente haya accionado como correspondía y estoy viendo (aunque velada y tímidamente) este tipo de reacciones.

Definitivamente estoy siendo muchísimo más feliz de lo que esperaba.

Deja un comentario