La barrera del sonido

Todo lo que hasta ayer parecía insuperable, ya es pasado.

Comenzó otro año, no hubo nostalgia por lo que quedó atrás ni tampoco hay incertidumbre por lo que vendrá.

Esto es día a día, como el tratamiento de una adicción.

Hay momentos en que es necesario, casi hasta imprescindible, planear las cosas con anticipación y en otras ocasiones lo mejor es dejar que todo fluya.

Estreno año, sé que debo hacerlo pausadamente y sin riesgos.

Mi mayor nudo de conflicto es el afectivo, es al que mas debo prestarle atención y tratar lo que se presente con más delicadeza.

Para eso deberé poner mi mente en modo frozen y dedicar mi tiempo a otras actividades que me saquen del centro de la escena de esta historia de amor que me habita.

Si logró bajar la ansiedad y aumentar la frialdad, me doy por satisfecha. 

Haga lo que haga, éste es mi año. Lo tomo para ser feliz, realizarme en áreas de mi vida que me resultan curiosamente nuevas, crecer, madurar y seguir acomodando energias que hasta hace poco estaban dispersas a lo largo de mi historia.

Tengo el éxito en mis manos, no es momento para dejarlo escapar.

Y si el viento me devuelve a tus orillas

Se termina el 2017. No pienso hacer un balance del año sencillamente porque tengo en claro que, de un tiempo a esta parte, aprendí que todos han sido los mejores años de mi vida con destellos (pequeños, pero destellos al fin), de los peores.

La diferencia de éste tal vez estė dada en que supo equilibrar los momentos en.los que me abrazó y los que me cacheteó sin piedad. Aún así el saldo sigue siendo EXTREMADAMENTE positivo porque aprendí, crecí, cambié y esas son armas imprescindibles para sentirme viva.

Lo que sí pienso hacer es graficarlo con una foto y dos canciones porque resumen todo lo que viví. 

La foto es ésta y la elegí porque así comenzó nuestro 2017, con esas sonrisas en el rostro y en el alma.

Las canciones son dos. Una fue el emblema de mi primer viaje a Punta del Este donde la magia se hizo presente a cada instante. Lo cantamos, lo bailamos en mi fiesta de cumpleaños y lo escuchamos hasta cuando ya estábamos hartos de escucharlo

https://youtu.be/kJQP7kiw5Fk

Y el segundo es mucho más íntimo, es una sensación que me atraviesa el cuerpo cuando recuerdo toda mi historia con Augusto pero que se manifestó este año con estas palabras y ėsta melodía

https://youtu.be/0U3SkZEBGDY

Seguramente he sido injusta con las elecciones musicales porque nuestras vidas están plagadas de canciones emblemáticas pero prefiero quedarme recostada en esas dos.

Cuesta dejar ir a un año tan potente como el 2017 porque lo voy a añorar y porque me da vértigo el no saber cómo será el 2018 pero para que las cosas sucedan hay que hacer espacio sino no van a poder entrar.

Como digo todos los 31 de Diciembre: «El año que viene va a ser MI año» y esa fórmula hasta ahora no me ha fallado.

Suelto a éste feliz, agradecida, en calma.

Recibo al que viene también con felicidad, con ansias, proyectos, la sangre llena de adrenalina y la mirada de mi niña eterna que siente que todo esta dispuesto para que vaya al encuentro de lo que me espera y lo disfrute.

Gracias destino por haber escrito un año IMPRESIONANTE en mi vida con una caligrafía inmejorable.

Le doy la bienvenida al nuevo año convencida de que  Dios y mi destino tienen reservado para mí lo mejor, ni más ni menos de lo que merezco para continuar creciendo, aprendiendo y transformándome en la mejor versión de mi misma.

2017, te recordaré con muchísimo amor.

2018, te recibo con los brazos abiertos para ser muy feliz de tu mano.

Gracias. Gracias. Gracias.

Un único pensamiento

Debería estar durmiendo y sin embargo no puedo hacerlo, mi mente va más rápido que el sueño.

Por mi ventana entra un viento frío, típico del Sur, aún estando en pleno verano. El clima dice que hay 19° y el cielo se ve gris pero mi olfato me avisa que mañana habrá sol.

Mientras con mis ojos y mi piel junto está información, mi mente se va lejos y me ubica sentada en el asiento del conductor de Pandora, escuchando música y camino al faro de José Ignacio.

Estoy sola, con las ventanillas bajas, dejando que el mismo viento que aquí me hace sentir frío, allí me empuje cada vez más lejos de todo lo que me oprime el pecho y me regale libertad.

Cuando digo que soy sola a veces se ríen pero es cierto y extiendo el concepto hasta el punto de decir que creo que nací para vivir sola hasta la muerte.

Hoy por hoy no dependo de nadie, no le debo nada a nadie, tengo las cosas básicas para poder vivir y dos lujos para sobrevivir: mi propio departamento y mi propia camioneta.

No sé si soy una mujer hecha y derecha pero lo que soy me gusta, sólo me falta soltar amarras en lo afectivo, correrme de esta trampa en la me metí sola y desaparecer sin dejar rastro.

A veces paso días enteros pensando en la forma de lograrlo pero siempre regreso a fojas cero y mi zona de comfort me recibe nuevamente con los brazos abiertos.

Ya no sé si algún día podré evaporarme como si mi existencia hubiera sido producto de un hechizo, lo que si me queda claro es que en este momento mi único pensamiento está en esa camioneta, manejando a solas mientras escucho música y voy camino a José Ignacio.

Error tras error

Soy un verdadero desastre, una usina de cometer errores y TODOS tienen que ver con.los sentimientos, las malas elecciones, los amores pasados, el presente y el futuro.

Reniego por no ser la elegida y de entrada elijo a quien ya tiene la vida hecha entonces ¿cómo me va a elegir?.

Me desdibujo, pierdo mi centro, no hay agua y me tiro igual a la pileta rompiéndome la cabeza en.mil pedazos.

No aprendo y cuando comienzo a ver las cosas como son, ya es tarde porque estoy entrampada en mi propio engaño.

No es fácil irse y mucho.menos quedarse pero estar en la mitad es demasiado doloroso. 

Sé positivamente lo que debo hacer, el tema es tener el valor para comenzar a hacerlo.

El año que viene

Estaba pensando en qué será de mí el año que viene y recordé que a fin del 2016 me pregunté lo mismo en relación a éste.

Normalmente tiendo a pensar que el año que viene no será como el que se va y siento cierto temor a que el próximo no me emocione ni conmueve.

Recién, al formularme la pregunta habitual, comprendí que este 2017 fue tan fuerte porque desde el día 1 me propuse dos cosas: que fuera Mi año y no resistirme a nada de lo que pasará.

En otras palabras: flui, me dejé llevar, permití que todo me atravesara de lado a lado aún cuando eso implicará chocar contra las rocas como la rompiente del mar.

Esa parecería ser la fórmula y está en mis planes aplicarla una vez más.

Las consecuencias

Cuando las mujeres nos enamoramos nos convertimos en unas auténticas pelotudas insignes.

Resignamos tiempo y espacios, miramos para otro lado y damos el 350% de todo lo que tenemos, hasta las llaves de nuestra casa.

De pronto, en el medio de la nada, comprendemos que tenemos dos alternativas: aflojar con la intensidad o terminar con todo.