La barrera del sonido

Todo lo que hasta ayer parecía insuperable, ya es pasado.

Comenzó otro año, no hubo nostalgia por lo que quedó atrás ni tampoco hay incertidumbre por lo que vendrá.

Esto es día a día, como el tratamiento de una adicción.

Hay momentos en que es necesario, casi hasta imprescindible, planear las cosas con anticipación y en otras ocasiones lo mejor es dejar que todo fluya.

Estreno año, sé que debo hacerlo pausadamente y sin riesgos.

Mi mayor nudo de conflicto es el afectivo, es al que mas debo prestarle atención y tratar lo que se presente con más delicadeza.

Para eso deberé poner mi mente en modo frozen y dedicar mi tiempo a otras actividades que me saquen del centro de la escena de esta historia de amor que me habita.

Si logró bajar la ansiedad y aumentar la frialdad, me doy por satisfecha. 

Haga lo que haga, éste es mi año. Lo tomo para ser feliz, realizarme en áreas de mi vida que me resultan curiosamente nuevas, crecer, madurar y seguir acomodando energias que hasta hace poco estaban dispersas a lo largo de mi historia.

Tengo el éxito en mis manos, no es momento para dejarlo escapar.

Deja un comentario