Cuando no hay nada bueno para decir, es preferible elegir el más absoluto de los silencios.

Cuando no hay nada bueno para decir, es preferible elegir el más absoluto de los silencios.

En la vida de todo ser humano existe ESE instante en el que nos agarramos la cabeza con las manos y cerrando los ojos decimos en voz alta: «¿Por qué, por qué tuve que enamorarme de vos?».
El gran problema de esta cuestión es que la respuesta no llega ni lenta ni rápidamente, sencillamente no llega.
Estoy mirando vídeos que me mandó Julián de Canadá, de su cachorrita Lola, vídeos que grabó Augusto en la playa, frente a Caleta, cuando se veía una tormenta tremenda sobre el mar y de pronto sentí una mezcla extrañisima de tristeza con ansiedad.
A una semana de irme, tengo la sensación de que los días pasan en cámara lenta y yo ya estoy al borde de la asfixia.
Necesito despertarme y dormirme con el sonido del mar.
Miro la habitación, la cocina y el baño del departamento y lo primero que viene a mi mente es que mi estado civil es CAOTICO.
Ropa desparramada por todos lados, el tender con ropa húmeda dentro de la cocina porque llueve, cinco valijas en el medio de la habitación esperando que me decida a juntar todo en una o a tirarlas a todas por la ventana, libros de francés repartidos arriba de la cama como si fueran parte de un mazo de cartas y una heladera repleta de botellas de agua pero carente de comida.
Todo esto habla de lo que es mi mente.
NO PUEDO MAS.
ACA NO HAY AMOR NI UNA PUTA MIERDA.
Tengo una piedra en el medio de mi pecho, a la altura de mi corazón.
Una agata azul, la de las sensaciones y los sentimientos.
Es bellísima, me gusta sentir el contacto de su superficie contra mi piel.
Parece una paradoja: tengo una piedra en mi corazón que representa a las sensaciones y a los sentimientos.
Lo único que deseo es que su paso por mi cuerpo deje un rastro de sabiduría inolvidable.

Resulta inútil
Dos veces en un mismo día escuchar, totalmente al azar, la canción «Digale», que fue todo in símbolo entre Marcos y yo algo debe querer decir.
Justo hoy…. era necesario???? 😔😔😔
Ellos jugaron a ser liebres y se tiraron a dormir la siesta bajo la sombra del perejil, abriendo de tanto en tanto un ojo como para asegurarse de que la tortuga, pesada y lenta, aún estaba cerca de la línea de largada.
La tortuga, sabiendo de su pesadez y su lentitud, apostó todas las fichas a su inteligencia.
No apuró el paso ni eligió ningún atajo, simplemente tuvo paciencia.
Así fue como, mientras las liebres roncaban, la tortuga pasaba frente a ellas y alcanzaba la meta en primer lugar.
No siempre el que espera, desespera.
Eso es lo que refleja mi mirada.
Lo siento desde hace unos días y hoy terminaron de confirmármelo.
Entre el 26 de Noviembre y hoy algo cambió.
Puedo saber qué fue como no pero a esta altura eso es lo de menos. Lo importante, lo URGENTE es revertir la situación lo más rápido posible.