Tenia ganas de estar sola antes de volver al depto, por más que allí también lo estoy esto es diferente.
Venir a Starbucks de alguna manera me serena,.no sé bien por qué.
Pensar que hasta el domingo hoy la sesión iba a pertenecerle a él y después de lo sucedido el lunes, todo se puso patas arriba.
Terminé de fragmentar lo que estaba atado con un hilo muy delgado, le pateé el nido a la Reina Madre y eso me va a costar el aislamiento absoluto, casi el destierro de la hermandad pero lo cierto es que no me importa en.lo más mínimo.
Mientras mi vínculo con las chicas se mantenga, todo lo demás no me interesa.
Hace años que «dejé de pertenecer» a la cofradía, tal vez por eso me joda tanto que me reclamen cosas o se arroguen derechos que no tienen.
Si me consideraban la oveja negra de la familia, listo! el lunes se los confirmé.
Por mí se pueden ir bien a la mierda pero ni un solo reclamo más pasará por debajo de.mi puerta.
Es hora de que yo también me preserve y construya una fortaleza de titanio a mi alrededor porque se vienen tiempos complicados, tiempos para tomar decisiones y no necesito ruidos innecesarios que me distraigan.
Cuando (mitad en serio, mitad en broma) digo que soy sola, no dejo de plantear una realidad.
Sin ir más lejos, ¿quién me acompaña en este momento sentado a mi lado en Starbucks? Nadie, excepto mis circunstancias.
Me sobra carácter para enfrentar lo que venga y como dice el tatuaje de mi antebrazo derecho: » I faced it all and I stood tall and I did it my way».