La verdad

Hoy no es un día cualquiera. Dos de los seres que más amé y amo en esta vida, cumplen años. Ninguno de ellos está físicamente como para abrazarlos, besarlos y festejar su día pero igual los siento conmigo, como siempre.

Uno de esos seres fue quién intentó toda su vida que no basara la mía sobre mentiras, que la verdad, por dolorosa e inevitable que fuera, siempre es mejor que un engaño.

Lamentablemente no le hice demasiado caso pero como todo vuelve, hoy soy yo la que vive pidiendo a gritos que no me mientan ni me oculten nada.

Me tocó vivir en carne propia lo que hice padecer a otros y con ese dolor que infringí comprendí con mi piel lo destructiva y dolorosa que es la mentira, como así también pude sentir lo sanadora y liberadora que es la verdad.

Mis amigos y yo llegamos a tener momentos de verdades descarnadas pero después de decirlas seguimos adelante y con el vínculo fortalecido.

Digamos que es lo lógico tratándose de un lazo tan noble como la amistad pero entre Augusto y yo la verdad surgió desde el primer momento en que se cruzaron nuestros caminos.

Hubo que remarcar varias veces que era preferible eso a una mentira piadosa pero lo curioso es que, por enorme y oscura que sea la verdad, por cruel que nos parezca, no podemos (y creo que no queremos) dejar de decirlas.

Nos conocemos tanto, nos leemos tan bien solamente con mirarnos a los ojos que mentirnos sería una herejía, una falta de respeto al vínculo que nos une.

La vida, a puro cachetazo, me mostró que mentir es una cobardía insigne.

La mirada de Augusto y su existencia en mi vida me permitieron elegir a la verdad como la única manera de construir lo que hoy tenemos.

Jirones 

Este hogar en el que vivo frente al mar está construído y decorado con distintos elementos.

Algunos de ellos se han comprado en las mejores casas de decoración y otros salieron de mí alma y de mi cuerpo.

Caleta está hecha de material de construcción, tiempo y sentimientos.

En las paredes de este hogar hay jirones de mi corazón enamorado, feliz, profundamente triste y solitario.

Jirones de piel que se fue cayendo a fuerza de querer estar cada día más bronceada por el sol esteño para que así mis ojos parecieran un poquito más verdes y no tan pardos.

Rebuscando en los rincones del balcón frente al mar hay jirones de ilusiones que han tenido diversos nombres de amores pasados y presentes y planes para compartir con cada uno de ellos.

Entre las plantas del cantero que hay en la terracita de atrás hay jirones convertidos en cenizas que pertenecen a mi negrito hermoso porque un día decidió esconderse en el único lugar del mundo en el que sabía que yo era feliz. Aquí está para acompañarnos mutuamente hasta que nos volvamos a encontrar en su cielo o en el mío.

Retazos de miedo, angustia, añoranza, carcajadas interminables, horas de risas compartidas con amigos y amores.

Caleta tiene mi sangre y mis venas no son otra cosa que jirones de luna y mar.

Los sonidos del silencio

Llevo casi treinta y seis horas escuchando los sonidos de mi silencio interior y he pasado por todos los estadíos del ánimo y del espíritu.

Todos los sonidos han sido diferentes y puedo reconocer el de la angustia, el miedo, la tristeza, la pena, la soledad, el remordimiento, el de la necesidad de alguien y el del alivio.

Ninguno de ellos es definitivo, ninguno desaparecerá ni se quedará conmigo eternamente pero mientras me habiten tendré que dejarlos ser y pilotear las consecuencias de sus presencias en mí.

Casi treinta y seis horas de no saber, de pensar a ciegas y elucubrar teorias negras como el ébano.

Nadie dijo que esto va a ser fácil pero por lo menos estoy empezando a ver una pequeñísima luz al final de ese camino que hasta hoy a las 13:30 era un laberinto de brea.

Siempre dije que todo se paga en esta vida y nadie se va de aquí con deudas. Estoy comenzando a sentir en carne propia mi teoría y por más que duela y asuste, otro de los sonidos que habitan mi silencio aparece con el nombre de enseñanza y me pide que le preste más atención que a los otros.

Voy perdiendo por goleada

Parece que la única que no ve las cosas como son, soy yo. 

Creía estar bien plantada en esta historia pero no hay una sola persona que me diga que estoy haciendo las cosas bien sino todo lo contrario.

Es como remar hacia el Norte cuando el viento viene del Sur.

¿Puedo ser TAN boluda?

¿No serán los demás los equivocados? 

Quisiera ser niña

Hacía mucho que no tenía tantas ganas de volver a ser pequeña otra vez pero pediria una niñez y una adolescencia diferente a la que tuve.

Obviamente de haber tenido una niñez distinta no sería quién soy hoy y estoy orgullosa de ser asi, por más que mi genio sea el peor y sea tan mal llevada pero un par de cambios no hubieran venido nada mal.

Me hubiera gustado crecer con un padre a mi lado, ser su orgullo y el de mi madre, tener un talento (por más que fuera super oculto), un proyecto de vida, ir al viaje de egresados de 5to año,

Hay momentos en los que quisiera volver atrás en el tiempo para vivir lo que no pude, no quise, no supe o no me dejaron.

Pero por sobre todas las cosas quisiera volver a ser niña para aprender a soñar, porque eso fue lo único que no creció dentro de mí, la capacidad de soñar.

The Dementors

Hace un par de dias que siento exactamente el paso de ellos por mi vida y las secuelas que dejaron en mí.

A pesar de todo lucho contra ese efecto y tengo esperanza, fé y la plena convicción de que mis ángeles no me van a abandonar.

Hoy el velo de alquitrán en la mirada lo llevo en mis pupilas pero esto también pasará.

Donde hay tres, la responsabilidad es de dos.

X e Y forman una pareja. De pronto aparece Q y la pareja de X e Y comienza a colapsar pero ese colapso ¿comenzó en ese momento o estaba latente y faltaba un detonante?

Siempre pensé que una pareja no se viene abajo por un tercero sino que ya venían barranca abajo y el tercero pudo convertirse en el chivo expiatorio del final o la salvación de uno de los dos.

No es fácil ser siempre Q y no precisamente por ocupar un lugar donde quedar relegado es lo más normal del mundo sino porque a veces cargamos con culpas que no nos son propias y en la mayoría de los casos no terminamos siendo los «elegidos».

Cambia, todo cambia.

Tal vez me equivoco cuando me vanaglorio por mi sexto sentido o mi olfato pero últimamente estoy observando cambios, sutiles pero cambios al fin.

Es como tener un barrilete en las manos. Cuando la piola esta cerca nuestro, el barrilete se arruga, se ve triste y descolorido pero en el preciso instante en el que las abrimos,  buscamos el viento y lo lanzamos dejando que la piola se aleje cada vez más, el barrilete cobra vida, brilla, remonta vuelo y parece querer regresar para que lo volvamos a soltar.

Esto es lo que siento en este momento de mi vida, es lo que creo detectar detrás de un velo de alquitrán en esa mirada (Joaquín dixit) y me sorprendo minuto a minuto.

Dicen que no hay reacción sin una acción previa. Posiblemente haya accionado como correspondía y estoy viendo (aunque velada y tímidamente) este tipo de reacciones.

Definitivamente estoy siendo muchísimo más feliz de lo que esperaba.