Los sonidos del silencio

Llevo casi treinta y seis horas escuchando los sonidos de mi silencio interior y he pasado por todos los estadíos del ánimo y del espíritu.

Todos los sonidos han sido diferentes y puedo reconocer el de la angustia, el miedo, la tristeza, la pena, la soledad, el remordimiento, el de la necesidad de alguien y el del alivio.

Ninguno de ellos es definitivo, ninguno desaparecerá ni se quedará conmigo eternamente pero mientras me habiten tendré que dejarlos ser y pilotear las consecuencias de sus presencias en mí.

Casi treinta y seis horas de no saber, de pensar a ciegas y elucubrar teorias negras como el ébano.

Nadie dijo que esto va a ser fácil pero por lo menos estoy empezando a ver una pequeñísima luz al final de ese camino que hasta hoy a las 13:30 era un laberinto de brea.

Siempre dije que todo se paga en esta vida y nadie se va de aquí con deudas. Estoy comenzando a sentir en carne propia mi teoría y por más que duela y asuste, otro de los sonidos que habitan mi silencio aparece con el nombre de enseñanza y me pide que le preste más atención que a los otros.

Mañanas y mañanas

Hay algunas en las que me levanto pensando en lo que tengo que hacer en el día y otras en las que lo único en que pienso es en que el corazón me va a estallar porque no tengo espacio para una sola gota más de amor por él.

Hoy es una mañana de las segundas y esa sensación se intensificó cuando desde un rincón lejano vinieron los ecos de esta canción…

Voy perdiendo por goleada

Parece que la única que no ve las cosas como son, soy yo. 

Creía estar bien plantada en esta historia pero no hay una sola persona que me diga que estoy haciendo las cosas bien sino todo lo contrario.

Es como remar hacia el Norte cuando el viento viene del Sur.

¿Puedo ser TAN boluda?

¿No serán los demás los equivocados?