Recibo

Te acordaste, fuiste, saliste, subiste a Poseidón, apoyaste el recibo en el asiento del acompañante, le sacaste una foto y me la enviaste para que me quedara tranquila.

Sé que hiciste todo eso paso a paso porque te conozco y te agradezco más allá de mi vida por eso pero en lugar de sentirme tranquila siento una tristeza tan grande que no me entra en el cuerpo, hace que mis ojos no vean lo que escribo porque están llenos de lágrimas y lo único que quisiera es que me dieras un abrazo de esos que curan mi alma.

Cuando vi la foto, en lo primero que pensé fue en que reconocería el tapizado de Poseidón entré un millón de otros similares y ése fue el momento en el que te necesité más que nunca.

Ahora entiendo que, aunque doliera, tenía que volver solamente para enfrentarme con la realidad de lo que sucedió y trabajar intensamente para sanarla.

No creo que alguna vez encuentre palabras o gestos que te demuestren cómo y cuánto te amo y agradezco TODO lo que hacés por mi.

Soledad

No sé por qué en este momento me siento sola como nunca. No siento temor por eso, sólo me llama la atención detectar la sensación y hasta notarlo físicamente.

Es como si tuviera un costal de titanio sobre mis hombros, me duelen mucho, siento sueño pero sé que si me acuesto no voy a poder dormir aún.

Me duele la cabeza, no dejo de pensar en todo lo que hablé en terapia y si fuera por mí, apagaria el celular y no me pondría en contacto con nadie hasta el lunes.

Teóricamente mañana iría a cenar a la casa de la Vasca pero no estoy con ánimo, es como si al hablar de lo sucedido el 5 de Abril todo hubiera vuelto a empezar y no quiero que me pregunten qué me pasa porque se me nota, se nota que algo me sucede y no puedo contarlo más.

Amo a mí soledad y la elijo casi siempre pero recién ella me eligió a mí y se está haciendo sentir con mucha fuerza.

Deberé prestarle atención, algo vino a decirme, no puedo mirar para otro lado.

Estoy sola, soy sola y ahora me siento demasiado sola.

Terapia intensiva

Por suerte desde hoy y hasta el 15 de Junio voy a ir dos veces por semana. Necesito mis sesiones tanto como respirar.

Siempre que salgo de alguna de ellas me pasa lo mismo: siento que entro en una armadura de hierro y no puedo articular palabra, enmudezco, necesito el sonido de mi propio silencio.

Tal como sostengo desde el 5 de Abril, soy otra persona. Por momentos todo me resbala, cosas de las que debería preocuparme o hacerme cargo las dejo pasar, no me interesan, estoy teflonada.

Tal vez mañana sea otro día y yo otra mujer.