Decime qué se siente (3)

Yo sé que vos sabés porque no podés con tu esencia y sentís la necesidad de confirmar aquellas cosas que no pueden ver tus ojos ni escuchar tus oídos.

Y como hacen los asesinos desprolijos y seriales, volvés a la escena del crímen para regodearte en lo que puede ser tu propia destrucción.

Porque lo que ves puede destruirte o construirte de un sacudón, puede ayudarte a tomar decisiones drásticas o bien a seguir con la soga al cuello indefinidamente por falta de resto para colocar tu dignidad en primer lugar, apagar la luz e irte sin chistar.

En cambio elegís lamer tus heridas lenta y paulatinamente mientras crees saber la verdad y aún teniéndola de manera irrefutable frente a tus ojos, pegas media vuelta y mirás hacia otro lado sin quitarme de tu mente y esperando que se presente una nueva ocasión para hundir el puñal que te atraviesa el cerebro con tus propias manos una y otra vez.

Duele? Arde? Quema? Irrita? Lastima?

Decime…. Qué se siente?

Querer decir…

Durante todo el día tuve la sensación de querer decir algo sin saber exactamente qué.

Pensé en todas las posibilidades existentes dentro del abanico de mi realidad actual y ninguna me terminó de cerrar.

Estoy molesta? Si.

Estoy triste? No.

Estoy satisfecha? Tal vez, depende.

Estoy ansiosa? No.

Sé lo que me pasa? Si, por extraño que parezca porque se supone que si sé lo que me pasa debería saber lo que quiero decir y no es exactamente lo que me ocurre.

Es como saber que tengo una piedrita en el zapato y no encontrarla por más que la busque y rebusque.

Tal vez dormir sea la mejor opción y que mañana me despierte sin ganas de hablar o con la piedrita en la mano.

La delgada linea

Inimaginable pero real.

Me separa una delgada línea entre la realidad y el mundo onírico.

Creo que anoche se cruzó otra barrera más y seguimos adelante como si nada, excepto porque sublimé todo en lo que creo que fue un sueño pero no podría asegurarlo 100%.

Mi única certeza es que me despertó el sonido del celular llamando y eso terminó con un orgasmo que me estaba arrastrando más allá de los límites conocidos y todo por qué? porque estaba soñando con él y ambos estábamos inmersos en una vorágine de sexo alucinante.

A dos horas y media de haber despertado, aún me dura la excitación del sueño y las imágenes se suceden sin parar frente a mis ojos.

Esto es tremendamente peligroso, tanto como adictivo.

Irrefutable

  • Me quemás la cabeza
  • Me revolucionás las hormonas
  • Me desarmás
  • Me calentás como pocas veces me calentó un hombre
  • Me provocás
  • Me histeriqueás
  • Me arrastrás
  • Me haces arder en una hoguera y después me resucitás
  • Me llevas y me traes como se te da la gana
  • Me rindo completa y absolutamente porque me encantás.

Siempre, nunca, jamás

Tres palabras que, según mi parecer, no deben pronunciarse.

Nada es para siempre, ni siquiera la vida.

No se puede decir que nunca vamos a hacer o decir algo porque la vida nos pone en lugares impensados y nos enfrenta a situaciones que pueden ponernos a prueba y desandar el camino del férreo nunca.

Sucede algo parecido con el jamás. Quién puede decir «De ésta agua no beberé»? Nuevamente el destino puede traicionarnos y rodearnos de tragos amargos que deberemos apurar el paso para salir lo más rápido posible de ellos, aunque traicionemos nuestros propios dogmas.

Como me reconozco y asumo débil, hago esfuerzos denodados para no pronunciar estas tres palabras porque sé que no sería capaz de sostener nada en el tiempo.

Es más, creo que a la que le temo con pavor es al siempre porque me genera un lazo de asfixia imposible de soportar.