3 en 1

Hoy me sucedió tres veces lo mismo. Estaba preparando el regalo para el cumpleaños de Augusto y en tres ocasiones sentí que estaba en la habitación de Caleta y no en Buenos Aires.

Fue rarísimo porque llegué a escuchar el sonido de los automóviles pasando por la Rambla y el de la rompiente de las olas en el mar.

Pensé que me había quedado dormida y estaba soñando pero no, estaba bien despierta aunque reconozco que la sensación fue como haber entrado en un trance muy profundo que me llevó hasta allá.

Se nota que está ciudad no es la mía, no? 

48 hs

El periodo ventana para querer verte con desesperación es de 48 hs y ese tiempo expira mañana a la noche.

Llegado el lunes la cosa va a cambiar. Comenzará mi rutina y no dejaré de extrañarte pero la desesperación será más leve y vendrán esos momentos en los que, de la nada, piense en vos y necesite abrazarte.

Y como ocurre frecuentemente entre ambos, mientras te escribía estas palabras, llegaba un whatsapp tuyo con esta foto….

El destino se empecina en mostrarme una y mil veces que estamos conectados aún estando separados por un río de por medio.

Y si pudiera pedir un deseo que tuviera 100% de cumplimiento efectivo, pediría que una sola noche pudiera dormir abrazada a vos con mi cabeza apoyada sobre tu pecho mientras me acaricias el cabello, sencillamente eso.

Regreso al cadalso

Y después de tres meses y medio, regresé a la jungla. 

No recuerdo cómo se manejan las cosas, encender la notebook y tratar de encontrar algo fue una odisea, no desarmė las valijas, estoy moviéndome a 16rpm.

Lo único productivo y bueno que hice fue poner la última foto que te saqué como fondo de escritorio en todos lados como para tenerte más cerca.

Por todo lo demás es como si me encontrara en el medio del desierto sabiendo que no tiene sentido hablar porque no vas a estar del otro lado para responderme.

Te extraño.

Cómo se hace?

Llevo cinco años despidiėndome de vos cada tres meses y aún no logro desatar ese nudo de angustia que se forma en mi garganta cuando nos abrazamos al momento de partir.

Siento que mi alma se parte en dos y ese 50% que no viene conmigo queda encerrado entre tus brazos. 

Me da miedo pensar que pueda pasarte algo, que te sientas solo, que necesite escuchar tus pasos entrando a casa y eso no ocurra, me duele no poder ver tu sonrisa iluminando más que todas las velas que encendemos por las noches cuando cenamos.

No sé cómo se hace, no he desarrollado anticuerpos para estas separaciones transitorias que no dudo que también son necesarias pero cuesta mucho llevarlas adelante.

Lo único que siento es que te amo más allá de mí, de vos, de la distancia y pido a Dios, a mi mamá y a mi negrito que te cuiden a cada paso que des.

Por qué?

Esta pregunta la formulé millones de veces en voz alta, voz baja, en silencio, llorando, rezando y hasta ahora no obtuve ninguna respuesta.

Por qué me apartaste tanto de tu vida que ni siquiera me permitiste confortarte durante tu enfermedad y en los últimos minutos de ella.

Pasaron ya once años de tu muerte y aún conservo la esperanza de saber y no me interesa cuán grande o pequeño sea ese dato, sólo preciso saber para cerrar esta herida que permanecerá abierta y sangrará mientras siga viva y a oscuras.

Pequeña reflexión

Cuando se trata de amar, de cualquier situación relacionada con el amor, todo gesto sabe a adolescencia y cuánto más pequeño sea, más grande e invalorable se vuelve.

Aún los más adultos y maduros deberían amar con la fuerza, la irresponsable locura de un adolescente y la ternura de un niño.

El amor es mágico, no le pasa a todos y cuando llega hay que darle la seguridad de que vamos a valorarlo, cuidarlo y protegerlo de la más cruda realidad.