Le prometiste a todos que vivirías hasta los 97 y mira, seguiste de largo.
Viviste como quisiste, hiciste lo que se te dió la gana, rompiste estructuras, moldes y la paciencia de varios.
Fuiste buena amiga e intentaste ser buena hija.
Hasta los cincuenta y pico creíste que te habías enamorado varias veces y después comprendiste que no, que no supiste amar y tal vez por eso no te eligieron como pareja para formar una familia.
Naciste con el instinto materno anulado, tu norte nunca fue casarte y tener hijos y desde acá te aplaudo, fue tu mejor decisión.
Ya no puedo juzgarte como hacía antes porque después de muchos años de terapia comprendí que tu infancia y tu adolescencia fueron una película de terror y no pudiste defenderte como un adulto.
Llegó un momento en el que no esperaste nada de nadie y empezaste a caminar más liviana por la vida.
No voltees para mirar tu pasado, quedó muerto y enterrado y si un día tenes ganas, responderme esta carta.
Hace años que no piso un shopping para comprar algo, me volví fóbica a ellos. Si necesito comprar algo lo hago por la web de cada marca que me gusta o le gusta a quien voy a regalarle algo.
¿Tienes un segundo nombre? ¿Tiene algún significado especial?
Tengo segundo nombre y lo llevo porque mi abuela paterna se llamaba así. Al nacer, mientras mi madre estaba recuperándose de la cesárea, mi padre fue al registro civil y me anotó con el segundo nombre de su madre.
¿Qué quiere decir? La que está escondida o velada, asociado a la sabiduría espiritual y la mistica, a la curiosidad y al secreto.
Que el miedo es endémico y que cuando lo vives desde pequeño por más que crezcas y las razones que originaron el miedo ya no estén, el mismo permanece, no se va y te mantiene en alerta hasta que logras tener herramientas suficientes para vencerlo.