La delgada linea

Inimaginable pero real.

Me separa una delgada línea entre la realidad y el mundo onírico.

Creo que anoche se cruzó otra barrera más y seguimos adelante como si nada, excepto porque sublimé todo en lo que creo que fue un sueño pero no podría asegurarlo 100%.

Mi única certeza es que me despertó el sonido del celular llamando y eso terminó con un orgasmo que me estaba arrastrando más allá de los límites conocidos y todo por qué? porque estaba soñando con él y ambos estábamos inmersos en una vorágine de sexo alucinante.

A dos horas y media de haber despertado, aún me dura la excitación del sueño y las imágenes se suceden sin parar frente a mis ojos.

Esto es tremendamente peligroso, tanto como adictivo.

Irrefutable

  • Me quemás la cabeza
  • Me revolucionás las hormonas
  • Me desarmás
  • Me calentás como pocas veces me calentó un hombre
  • Me provocás
  • Me histeriqueás
  • Me arrastrás
  • Me haces arder en una hoguera y después me resucitás
  • Me llevas y me traes como se te da la gana
  • Me rindo completa y absolutamente porque me encantás.

Un mundo de deseos

De pronto comencé a pensar en aquellas cosas que deseo tener y por suerte ninguna de ellas se compra con dinero.

Deseo con toda mi alma una carta manuscrita donde solamente me hablen de amor, un desayuno compartido y preparado pensando en mi, un beso robado, una sorpresa que me deje un recuerdo imborrable en mi alma, un secreto dicho al oído, bailar una canción lenta por primera vez en mi vida, que llegue a mis brazos ese cachorrito que me elija y me necesite para llenarlo de amor y como siempre se trata de eso, del amor, quisiera volver a dormir una noche con él pero esa vez que sea acá, en esta cama, en esta habitación que vamos a construir juntos.