Con sol, sin sol, diluviando o a pura humedad, son todas iguales aún cuando creo que por alguna de ellas caminas.
Ya sé, es imposible y mucho más acá pero ¿qué querės que haga?, no lo puedo evitar.
Si camino con la cabeza gacha y me concentro en las baldosas quebradas, a veces levanto los ojos solamente porque siento un aroma que me trae tu mirada.
Si miro hacia adelante porque me gusta observar los árboles que hay, un sonido que viene desde atrás me obliga a girar la cabeza creyendo que vas a cruzar la calle y me vas a abrazar.
Nada de todo eso sucede, salvo que todas las calles se parecen, son idénticas unas a otras, sencillamente porque no estás.

