Todas las calles se parecen

Con sol, sin sol, diluviando o a pura humedad, son todas iguales aún cuando creo que por alguna de ellas caminas.

Ya sé, es imposible y mucho más acá pero ¿qué querės que haga?, no lo puedo evitar.

Si camino con la cabeza gacha y me concentro en las baldosas quebradas, a veces levanto los ojos solamente porque siento un aroma que me trae tu mirada.

Si miro hacia adelante porque me gusta observar los árboles que hay, un sonido que viene desde atrás me obliga a girar la cabeza creyendo que vas a cruzar la calle y me vas a abrazar.

Nada de todo eso sucede, salvo que todas las calles se parecen, son idénticas unas a otras, sencillamente porque no estás.

No sé por qué

Será el día gris o simplemente mi ciclotimia pero de pronto me sentí triste.

En cinco días viajo por primera vez a Europa y hay algo que no termina de cerrar.

Tendría que estar exultante pero hoy se ve que no es el día para que aflore ese sentimiento.

Tal vez esto que me pasa tenga que ver con que en realidad quisiera estar en Caleta, sabiendo que en cualquier momento podría salir rumbo a cualquier parte acompañada por Pandora o porque no llego a la fecha señalada como quisiera.

Posiblemente mañana me despierte con otro ánimo pero ahora esto es lo que hay.

Recursos naturales

El instinto de supervivencia es maravilloso.

Hacer terapia, también.

Evidentemente aprendí a partir de mi terapia, a dejarme llevar por el instinto de supervivencia y encontrar recursos naturales para pilotear tormentas.

Hoy me vi envuelta en un temporal que pareció llevarme puesta en dos horas y me sostuve de pie solamente recordando instantes de plena felicidad.

Como si de magia se hubiera tratado, en pocos minutos sentí que podía volver a estar en eje y me encontré riendo a carcajadas por algo que me contaron.

Alguien a quien quiero mucho, hace pocos dias me dijo que soy una resciliente y al principio pensé que exageraba pero ahora puedo decir que él tenía razón y para ser más franca, estoy orgullosísima de serlo.

El gran motivo

Si no es por amor, ¿por qué otra razón somos como somos y hacemos lo que hacemos?.

Podemos disfrazar todo frente a uno mismo y a los demás con mil excusas pero la realidad es que al terminar el día y apoyar la cabeza sobre la almohada, cuando no existe nada más que el silencio interior, lo que se escucha es la voz de nuestra alma que repasa uno a uno cada movimiento del día, cada palabra y nos muestra que todo lo gestó y sostuvo el amor.