Vértigo

Comenzó la cuenta regresiva, me voy en 7 días y de ahí en más deberé caminar por la cornisa durante 8 meses hasta que toque dar EL GRAN SALTO hacia el abismo del 26 de Diciembre.

Y anoche de pronto y sin previo aviso, sentí miedo.

Sentí el mareo que provoca el vértigo y me pregunté si esa maravillosa aventura que tiene fecha de nacimiento para después de Navidad, al mismo tiempo no será la muerte de la magia que nos cobija aquí.

Lo miŕe mientras le contaba esta sensación, le pregunté si no le sucedía algo parecido y respondió que me entendía pero que no dudaba como yo porque aún reconociendo que este lugar es mágico, lo que nos une  somos nosotros mismos y todo va más allá del lugar.

Lo sentí tan seguro! Su voz era tan firme como su mirada y al ver en él lo que a mí me faltaba, le pedí que me ayudara sosteniéndome cuando flaqueara pensando que lo que construímos podría derrumbarse
con un solo soplido.

Es raro, no suelo tenerle miedo a estas cosas pero ahora hay demasiado en juego.

Serán largos y tensos meses pero si por un segundo cierro los ojos y pienso en ese aeropuerto, en esa noche que va a existir porque así está escrito, no puedo dejar de sonreír.

Senza la pazienza

Es verdad que soy ansiosa, que mis tiempos no coinciden nunca con los del resto porque en una regla general de la vida pero reconozco que mi ansiedad agrava la situación.

Por otro lado, y en algún otro momento de mi vida, supe tener una reserva de paciencia casi colosal pero se consumió con los años y hoy tengo un umbral de tolerancia extremadamente bajo.

Posiblemente se eleve un poco en cuestiones que me importen más allá de lo común pero cuando veo que aún en esas circunstancias todo comienza a enroscarse como una serpiente a punto de atacar o irse a descansar, la alarma del límite se enciende y comienza la carrera hacia el hastío.

Creo que es lo que me sucedió esta mañana. Tengo la costumbre de bancar a muerte a quienes amo pero aprendí a preservarme un poquito de la lógica enajenación del prójimo.

Si planeo algo con alguien (lo que de por sí ya es todo un logro sabiendo que soy de las que hace todo sola), me encanta que todo sea consensuado y si es SI es SI con voluntad y ganas por ambas partes, lo mismo si es NO pero el gris, el «Dale, sí, vamos» dicho en voz baja me sabe a «Bueno, dale, te digo que sí así me dejás de joder porque ya no te soporto más».

En cuanto detecto algo así, quemo todos los papeles porque ya no me queda más paciencia para seguir lidiando con la otra parte y menos ganas aún de tocar el tema.

Si nos embarcamos en una que sea para que se disfrute de principio a fin de a dos, no tirando yo sola del carro y gastando el doble de energía.

Eso sumado a otro montón de cosas hizo que esta mañana se me terminara la paciencia y que el plan que tenía para finales del 2016 quede a cinco minutos de caer en el abismo.

Estoy agotada, el año recién comienza y ya siento que voy por el mes de Octubre y no puede ser, no quiero este cansancio emocional que tengo.

Todos los días me repito lo mismo: quiero ser feliz, quiero ser feliz y no puede ser que me meta sola en jardines que antes de llegar a la felicidad terminan con mis fuerzas.

Ya estoy grande para ciertas cosas y si no supe poner límites antes, es hora de que aprenda pero por mí, por mi tranquilidad, por mi tan ansiada búsqueda de la paz y la felicidad.

Se me terminó la paciencia.

Hasta acá llego.

Seguiré siendo incondicional pero habrá cosas con las que no jugaré ni contaré más para mí ni para el prójimo.

Como digo siempre: buena tal vez, pelotuda NUNCA.

Diseñando amores

Yo quiero que el mío sea

  • Aguerrido
  • Sensible
  • Divertido
  • Cómplice
  • Protector
  • Un poquitín ingenuo
  • Sensual
  • Desfachatado
  • Con sentido del humor
  • Curioso
  • Compañero
  • Libre
  • Creativo
  • Respetuoso
  • Caballero
  • Melancólico
  • Reflexivo
  • A veces solitario
  • Que se permita llorar
  • Y tenga un toque de mágica locura.

Ya sé… un amor así sólo existe en las novelas de televisión pero no pierdo las esperanzas, que al fin de cuentas Dios sabe que me lo merezco.

A strange woman walking on Mars?

Puede ser perfectamente posible porque así me siento desde ayer, como una mujer extraña caminando sobre la superficie de Marte.

En algún momento de este último mes me perdí inexorablemente, siento que no soy la misma que era hasta hace un tiempo atrás y lo que veo cuando cierro los ojos y apoyo la cabeza en la almohada no me gusta para nada.

No sé cómo llegué a Marte aunque sí sé por qué llegué hasta allí y por momentos me siento una completa idiota.

He amagado con cortar lazos mil veces y no por una simple «amenaza» sino porque lo creía necesario de verdad pero nunca pude, no tuve voluntad, fuerzas, ganas… qué se yo! pero ahora siento que puedo porque lo que vivo está inmerso en una burbuja y no me lleva a ninguna parte.

Tengo una mezcla de sensaciones enorme dentro de mí… decepción, pena, cansancio, hastío, verguenza de mí misma, rabia, frustración y para llevar todo esto dentro de mí prefiero arrasar con todo y empezar de cero como hago casi a diario con otras cosas de mi vida.

Mientras tanto seguiré siendo una imagen indefinida caminando sobre una superficie extraña.

Extraña sensación

Veamos, algo dentro de mí está mutando día tras día como si fuera un mono saltando de rama en rama.

Ayer ya me acosté sintiéndome distinta y hoy estuve extraña todo el santo día. Rara mezcla de calma con ganas de….

¿De qué?

De escucharlo, verlo, abrazarlo y todo eso gracias a que ví ESA foto (especial como pocas) de casualidad.

Y son ganas, no es que lo extrañe, son ganas que nacieron en un instante, se fueron al siguiente, volvieron más tarde, se fugaron cuando se nubló y reaparecieron tímidamente ahora que cayó el sol.

Son ganas intermitentes, recurrentes pero no asfixiantes.

Viniendo de mí es una sensación MUY extraña.

En fin…. MALDITA FOTO! (¿por qué me despertaste las ganas dormidas?).

Historias de taxis

Por cuestiones de trabajo suelo tomar muchos taxis. A veces converso con quienes los manejan, a veces no y cuando esto sucede ruego para que tengan encendida la radio o pongan música para que el viaje no se haga eterno,

Hoy tomé uno y me relajé escuchando la música hasta que comenzó a sonar «Feelings», de Morris Albert y me resultó inevitable comenzar a cantarla.

El taxista me preguntó si me gustaba, subió el volumen y canté hasta que comenzó otra (Raindrops keep falling on my head) y el señor (tendría unos 60 años y poco más) me contó que cuando estaba de novio con quien hoy era su esposa, tomaban el tren para ir a pasear y si llovía, al bajar caminaban pisando los charcos de la lluvia y cantaban esta canción.

Mientras lo escuchaba me moría de ternura pero remató el recuerdo diciendo: «Hoy, después de cuarenta y cinco años juntos grita todo el tiempo y no la soporto más». Luego de eso agregó que le encantaba la mejor amiga de su esposa pero comprendía que a ella no la dejaría nunca y que la amiga no era una mujer con la que pudiera convivir porque era super atractiva pero complicada, difícil.

Automáticamente surgió en mí una idea, un pensamiento, una forma que se la transmití sin anestesia.

Le dije que los hombres suelen elegir a las mujeres que consideran buenas para ser madres, esposas fieles, amas de casa, las que mantienen el hogar y prefieren soñar con las que les provocan fantasías, las que les dejan una marca indeleble en el recuerdo pero saben perfectamente que con ellas nunca llegarán a nada.

El señor me escuchaba atentamente y le dije que hablaba desde el lado de la que puede acercarse a un hombre, pasar por su vida, modificarla pero solamente por un instante en el tiempo, la mujer encantadora de serpientes, la sirena de la isla, la que es y no es, la que refleja una imagen en la mente del hombre pero nunca termina de cobrar la vida suficiente como para permanecer a su lado y crear un vínculo definitivo.

Una vez que llegamos a destino el buen hombre detuvo el auto, me miró por el espejito retrovisor y me dijo: «Llevo treinta y cinco años como taxista y es la primera vez que escucho a una mujer decir estas cosas, es la primera vez que escucho a una mujer tan plantada en la vida, tan consciente del rol que ocupa en la vida de un hombre. Nunca me había pasado eso, jamás una mujer había sido tan sincera y descarnada consigo misma».

Le pagué, lo saludé, me bajé del taxi y antes de entrar al lugar al que iba me detuve a pensar un segundo en lo que había pasado en ese automóvil y concluí en que hay dos posibilidades: soy demasiado brutal conmigo o los demás piensan que es imposible que una mujer no logre alcanzar la felicidad.

Sea como fuere me quedó un sabor agridulce en la boca, una rara mezcla de orgullo por ser como soy y otra de desasosiego por la misma razón porque es la que me lleva a la soledad de las sirenas en la isla contra la que terminan estrellándose todos los barcos por escuchar su canto.

Snapshots 2014

  • Tu sonrisa al verme llegar
  • Tu rostro cuando viste el video de tu cumpleaños
  • Sus ojos despidiéndose de mí para siempre
  • Su rincón vacío en mi habitación
  • La mirada de mi sobrina María Fernanda
  • El cantero que me regalaste
  • La luna llena del 6 de Diciembre saliendo sobre La Barra
  • El fuego de la chimenea en Julio, cuando hicimos el almohadón party
  • Paco buscando mimos
  • El desayuno en Puerto de Palos con mi hermano y María Fernanda
  • Cada check in en BQB o AA rumbo a Uruguay
  • El primer instante en el que diviso Casapueblo y confirmo que ya llegué
  • Hundir el rostro en mi almohada y dormirme sintiendo tu perfume
  • El mar frente a Caleta
  • Cada amanecer frente a Caleta
  • Fer y yo cantando «Creo en tí»
  • Martina y yo haciendo compras en Carrefour