Aromas

A veces pienso que amo tanto Caleta y siento desde lo profundo de mis entrañas que es mi hogar porque huele a familia.

Cuando vivía en Ayacucho me pasaba eso, entraba y se respiraba aire de familia, sobre todo en otoño o invierno cuando mamá preparaba sopa de verdura.

Este departamento donde vivo desde hace dieciseis años no tiene ese toque.

Puedo entrar y sentir el perfume que uso o algún aromatizador que puse en la habitación pero nada que tenga que ver con un hogar de verdad.

Acá paro, pernocto, transito y mucho mas desde que murió el negrito.

Allá vivo, canto, cocino, comparto mi vida con gente que amo, lavo la ropa y adoro colgarla al aire libre y que luego huela a sol.

No reniego de este departamento, sólo digo que no sabe a hogar y cada día necesito con más desesperación eso: un hogar parecido al que alguna vez supe tener.

File doesn’t exist anymore

Esa frase se repite una y otra vez en mi mente cuando intento crear imágenes del viaje que supuestamente vamos a hacer en Diciembre.

Antes veía todo con absoluta claridad: como caminábamos por las calles, a los lugares que íbamos, las fotos que sacábamos y hasta de las cosas que nos íbamos a reír pero desde hace tres días todo eso ya no existe y cuando intento recurrir a lo que sería mi C: dentro de mi mente, el display loopea: FILE DOESN´T EXIST ANYMORE.

Se borró todo, no hay foto, imaginación, predicción…

No vienen aromas ni sensaciones a mí, se perdieron vaya a saber dónde y a medida que se alejan se llevan mi voz, cada vez hablo menos y necesito estar más tiempo callada.

Me relaciono con algunas personas por cuestiones lógicas de trabajo (agradezco que algunas sean por mail) o porque tengo que ir a comprar algo pero sino elijo estar callada y de ser posible con la mirada perdida en la nada aunque delante de mis ojos haya movimiento de cualquier clase.

Es como si hubiera optado por adoptar un autismo voluntario porque un día me levanté y no soporté más la presión.

¿Duele? No, aunque sé que el dolor está ahí, agazapado y en cualquier momento va a darme un zarpazo para que recuerde toda la vida.

Tocar fondo

Hoy llegué al límite.

No quiero pensar más en cómo disfrazar situaciones, callarme cosas, esconder momentos, suplantar a una persona por otra, emparchar lo que otros desgarran, tratar de paliar el sufrimiento ajeno y no lograrlo pero por sobre todo estoy harta de no poder dedicarme a disfrutar los momentos previos a lo que fue planeado, soñado y ansiado desde hace más de un año y medio. 

No puedo más, no quiero sentir que nadé tanto para morir en la orilla.

Necesito paz y volver a mi centro, a cerrar los ojos y visualizar solamente lo que me hace feliz.

Necesito recordar que todos somos adultos, que cada uno debe atender su juego y que no debo continuar poniendo sobre mi espalda mochilas ajenas.

Quiero cerrar los ojos y dormir hasta el 26.

Dulce de leche repostero

Estos días que estoy viviendo no tienen 24 sino 56 horas cada uno.

Hago mil cosas al mismo tiempo y sin embargo siento que todo es en cámara lenta.

Pareciera que estoy remando en una piscina olímpica repleta de dulce de leche repostero y con dos palitos de helado de agua.

No termino de cerrar el tema licencia de conducir (faltan 3 días), después falta el estudio de Alfredo y posteriormente la visita de Victor para reunirse con él.

Necesito sentir que tengo el camino despejado para enfocar toda mi energía en el 9 de Agosto.

Estoy ansiosa, permeable, ultra sensible y con ganas de estar en Caleta.

Necesito que durante un solo día alguien me diga que me quede quieta, que van a hacer todo por mí: el desayuno, el almuerzo, llevarme a pasear, mimarme, estar pendientes de mí y no yo del resto.

Necesito eso: que me cuiden un puto día A MI.

A solas

Hay situaciones, cosas, momentos que me toca vivir que tengo que bancarme sola y ya no me gusta pero tampoco sé cómo sentar a X persona y decirle ¿Sabés qué? y bla, bla, bla.

En ese momento es cuando me pongo realmente triste….

Como un tornado

Es evidente que es uno mismo quién le imprime la velocidad que pretende a la vida que vive.

A veces registramos el momento exacto en el que lo decidimos y otras, no.

No recuerdo cuándo fue que quise cambiar de velocidad, tal vez lo haya buscado siempre y recién ahora lo haya notado pero lo cierto es que las cosas están ocurriendo de modo arrollador.

Desde que regresé de Punta del Este el 1 de Mayo he vivido tan rápido y ejecuté tantas cosas (tal vez menos de las que hubiera querido) que aún no tuve tiempo de dimensionar lo que se viene.

Me apremia cerrar el tema legal que pone en riesgo a mi tío, el lunes comienzo mi curso de meditación, luego las clases de manejo, el 9 de Agosto viajo a Caleta, rl encuentro con Augusto para concretar lo que comenzó como un sueño hace dos años atrás y hoy es casi un hecho, el viaje de Pao y Fer, la fiesta de 40 de Pao en Septiembre y este fin de año que será la frutilla del postre.

Enumero los sucesos y siento que me muevo al ritmo de un tornado. ¡Es tanto y falta tan poco tiempo para cada cosa!

A veces tengo miedo de no disfrutarlas cómo debería por la misma vorágine qye me arrastra pero después recuerdo que mi única ambición en la vida es ser feliz y vivir cada instante como si fuera el último, entonces me tranquilizo y comprendo que llegada cada una de estas ocasiones sabré aprovecharlas y no dejaré escapar un sólo segundo de felicidad.

Dia de mierda

Estoy hasta la médula de los problemas de mi tío.

De su senilidad, su falta de confianza, su falta de metodo y de su avaricia (producto de su enfermedad).

Estoy harta de tener anclas que no son mías y no me dejan zarpar.

Me desborda mirar hacia los costados y verme ABSOLUTAMENTE SOLA.

Hoy ha sido in desastre todo y no puedo llorar, no me sale una puta lágrima y sé positivamente cuál sería la voz que al escucharla, me disparara el llanto.

Pero esa voz no la escucho y tampoco sé si querría escucharla.

¡Con qué ganas hoy hubiera mandado a todos a la mierda!

No puede ser que no logre una semana de paz interior seguida, me niego a vivir en este estado de zozobra permanente.

Cada vez confirmo más mis planes para Agosto… de eso no me va a mover nadie.

Esta vez el naranjo va a tomar algo de su propia cosecha.

Reinventarme

Hace un par de años que veo como adquirí la capacidad de reinventarme

En esa reinvención me fuí reconociendo camaleónica, ecléctica, intensa y más determinada que nunca.

Me volví mucho más lanzada, arriesgada, honesta conmigo misma y tremendamente descarnada.

También aprendí a no tener tanta incontinencia verbal (salvo cuando me enojo) y a guardar un poco más los planes y proyectos que tengo por realizar.

Lo que todavía no sé es si eso se trata de un proceso evolutivo o simplemente de un acomodamiento frente a las circunstancias de la vida.

Sea como fuere, a mí me gusta el resultado y me gusta la mirada que me devuelve el espejo.

Unplugged

Hay días en los que siento que algo dentro de mí se desconecta y lo digo literalmenre.

La sensación exacta es como si hubiera un cable dentro de mí que me mantiene enchufada a una pared exterior (realidad, hoy, presente, sociedad… llamémoslo de cualquier manera) y de pronto, con un solo movimiento de mi cuerpo, ese cable se estira tanto que el enchufe salta y se zafa de la pared

En ese instante me sumo en un silencio interno inmenso y trato por todos los medios de hacerlo extensivo hacia el afuera, o sea: me aíslo, me encierro.

Hoy siento eso y tengo la suerte de poder ir a ese lugar en el puerto que me calma y me hace creer (aunque sea solamente una ilusión) que todo se reduce a la paz del lugar, a la música que escucho mientras miro el mar y a la chance de soltar mi tristeza para que se la lleve el viento.

Estoy a cuarenta y ocho horas de partir y comenzar este tramo del año de una forma diferente.

Daría mi vida por tenerlos a mi lado. Me hacen falta. Necesitaría las manos y el regazo de mi mamá para apoyar mi cabeza y sentir cómo me acaricia el cabello.

Extraño la mirada de mi negrito y el vacío por no poder abrazarlo sigue doliéndome en el cuerpo.

Me llevo todo al mar.

Me desconecto.

Hoy nadie me puede rescatar.