Hay algo dentro de mí que me hace sentir que solté los lazos que me ataban a vos.
Creo que lo vas a sentir, vas a darte cuenta y vas a estar rodeado de libertad.
Hay algo dentro de mí que me hace sentir que solté los lazos que me ataban a vos.
Creo que lo vas a sentir, vas a darte cuenta y vas a estar rodeado de libertad.
Recién alguien encontró en el fondo de un placard que hoy será desarmado ésto que fue escrito para mí hace ya muchos años atrás.
Miento si digo que recordaba tener está hoja y es más, no recordaba siquiera que me lo hubieran regalado pero parece que así había sido.
Sinceramente me impactó mucho verlo porque me retrotrajo a una etapa de mi vida no tan lejana pero sí muy fuerte.
Miro de frente el dibujo, la dedicatoria, analizo las letras y me pasan dos cosas. Una se llama dolor y la otra, incredulidad.
Dolor por cómo se desencadenaron los hechos que llevó al final de esta historia e incredulidad porque nunca terminé de sentir ese amor que supuestamente me profesaban.
¡Qué extraño que es todo! Lo que veo, lo que siento, lo que recuerdo…. nada concuerda y los momentos maravillosos de aquellos días vienen a mí pero envueltos en niebla y no puedo rescatarlos para que la bruma se despeje, queden claritos y me arranquen una sonrisa, aunque solamente sea de nostalgia.
Segundo sacudón con 48 hs de diferencia.
Hoy sí que fuimos al hueso, tanto que se viene otra constelación y una posterior regresión para tratar de sanar aquellos dos episodios de mi infancia de los que he hablado muy poco y ni siquiera pude contarle a mí madre.
De aquí al 15 de Junio me esperan días de mucho movimiento energético y espiritual pero debo y quiero hacerlo.
Mientras tanto, entre pensamiento y pensamiento, me sumerjo entre las páginas de la saga «El cementerio de los libros olvidados» y al dar vuelta cada hoja, te pienso y te extraño.

Cuando pienso en que lo mejor para una persona es aprender algo nuevo todos los días, no me equivoco.
No importa cuán relevante sea el conocimiento adquirido, en algún momento será importante para nuestra vida.
Hoy aprendí que un hombre puede tener sexo con muchas mujeres pero eso no quiere decir que esas mujeres sean sus amantes.
Los amantes tienen, por sobre todas las cosas, códigos en común, los une lo único, lo que solamente ellos comprenden, entienden, conocen, saben y disfrutan juntos.
Si además tuvieran sexo llegarían a formar la combinación perfecta pero como no creo en la perfección puedo comprender dónde estoy parada y por qué.
Ahora habrá que intentar asumirlo o creer en algo que me resulta casi imposible: lo perfecto.
Estoy acostada mirando una serie en Netflix y una vez más pienso que si me la pidieran, si la necesitaras, daría mi vida por vos.
Te acordaste, fuiste, saliste, subiste a Poseidón, apoyaste el recibo en el asiento del acompañante, le sacaste una foto y me la enviaste para que me quedara tranquila.
Sé que hiciste todo eso paso a paso porque te conozco y te agradezco más allá de mi vida por eso pero en lugar de sentirme tranquila siento una tristeza tan grande que no me entra en el cuerpo, hace que mis ojos no vean lo que escribo porque están llenos de lágrimas y lo único que quisiera es que me dieras un abrazo de esos que curan mi alma.
Cuando vi la foto, en lo primero que pensé fue en que reconocería el tapizado de Poseidón entré un millón de otros similares y ése fue el momento en el que te necesité más que nunca.
Ahora entiendo que, aunque doliera, tenía que volver solamente para enfrentarme con la realidad de lo que sucedió y trabajar intensamente para sanarla.
No creo que alguna vez encuentre palabras o gestos que te demuestren cómo y cuánto te amo y agradezco TODO lo que hacés por mi.
No sé por qué en este momento me siento sola como nunca. No siento temor por eso, sólo me llama la atención detectar la sensación y hasta notarlo físicamente.
Es como si tuviera un costal de titanio sobre mis hombros, me duelen mucho, siento sueño pero sé que si me acuesto no voy a poder dormir aún.
Me duele la cabeza, no dejo de pensar en todo lo que hablé en terapia y si fuera por mí, apagaria el celular y no me pondría en contacto con nadie hasta el lunes.
Teóricamente mañana iría a cenar a la casa de la Vasca pero no estoy con ánimo, es como si al hablar de lo sucedido el 5 de Abril todo hubiera vuelto a empezar y no quiero que me pregunten qué me pasa porque se me nota, se nota que algo me sucede y no puedo contarlo más.
Amo a mí soledad y la elijo casi siempre pero recién ella me eligió a mí y se está haciendo sentir con mucha fuerza.
Deberé prestarle atención, algo vino a decirme, no puedo mirar para otro lado.
Estoy sola, soy sola y ahora me siento demasiado sola.
Por suerte desde hoy y hasta el 15 de Junio voy a ir dos veces por semana. Necesito mis sesiones tanto como respirar.
Siempre que salgo de alguna de ellas me pasa lo mismo: siento que entro en una armadura de hierro y no puedo articular palabra, enmudezco, necesito el sonido de mi propio silencio.
Tal como sostengo desde el 5 de Abril, soy otra persona. Por momentos todo me resbala, cosas de las que debería preocuparme o hacerme cargo las dejo pasar, no me interesan, estoy teflonada.
Tal vez mañana sea otro día y yo otra mujer.