Abrazos

Hay días en los que no y otros en los que si. Hoy es uno de los últimos.

Días en los que amanece y anochece en cuestión de segundos y otros en los que entre una cosa y otra sucede la eternidad. Hoy es uno de los últimos.

Hoy es uno de esos días en los que se necesita un abrazo pero de los que ya no están, de los que no se puede ni se recupera, de esos que hacen que uno se sienta seguro y a salvo.

Hay días en los que la vigilia provoca y otros en los que el sueño se anhela.

Hoy es uno de los últimos.

Dieciséis años

Hoy me desperté sabiendo que iba a disfrutar de un sábado a puro cine y como pasa casi siempre, todo se dió vuelta en el aire.

Apareció de pronto una canción que significó mucho en mi vida hace años atrás, lo relacioné con un gran amor, entré al blog que abrí hace casi dos décadas, fuí derecho a escribir un post porque hoy es su cumpleaños y encontré un mensaje que alguien anónimo me dejó el año pasado, haciendo referencia al paso del tiempo y a ese gran amor.

En un instante todo comenzó a girar a mi alrededor, sentí que me faltaba el aire porque las lágrimas se atropellaban con mi necesidad de respirar y reviví cada instante de esa historia de amor.

Tuve la sensación de que nada había cambiado, que nada estaba terminado y que todo volvía a comenzar.

Es que cuando el limite entre la verdad y la mentira es tan frágil y tan difuso, los que caminamos pisando ese límite solemos marearnos y creer que estamos a segundos de caer al abismo.

La música representa todo en mi vida y hoy no fue la excepción. Ese recuerdo de aquella canción me llevó y me trajo a lo largo de dieciséis años por la vida y la muerte, por las palabras y los silencios, me construyó y destruyó en segundos como si fuera una ola golpeando furiosamente contra las rocas y acá estoy, escribiendo sobre los dos una vez más.

Algo que nunca dije

No lo compartí ni hablé con nadie o sea que se podría ingresar en la categoría de secreto.

A veces me da miedo estar sola en mi casa.

No recuerdo cuánto tiempo hace que me sucede pero me queda claro que data de un par de décadas atrás.

¿Qué siento? Que me va a pasar algo y estoy sola en mi casa sin que pueda pedirle ayuda a alguien.

En fin….cosas que pasan.

Digamos…

Que te extraño

Que tengo ganas de verte

De darte un abrazo

De escuchar música juntos

De brindar mil veces

De reírnos de cualquier cosa

De hablar cosas importantes

Digamos que hoy no voy a poder hacer nada de todo esto.

Digamos que me voy a dormir pensando que el destino quiso que desperdicie un día más sin vos.

Freno

Hay días en los que me pregunto cuánto tiempo más podré aguantar la presión que tengo encima con tantos frentes abiertos.

Desde pequeña mi aspiración máxima fue estudiar y estudiar para después continuar estudiando, siempre y cuando tuviera el dinero para darme el lujo de llevar esa vida sin trabajar pero llenando mi cabeza de conocimientos.

No pudo ser, se ve que el destino tenía otra cosa preparada para mi. Hoy, con el diario del lunes, quisiera volver atrás para corregir errores y tener la vida que quería.

No puedo quejarme de lo que tengo, sería una hereje si lo hiciera pero tal vez con mucho menos hubiera tenido mucho más.

Mis momentos de felicidad se están acortando y espaciando, mi carácter se está volviendo cada día más intolerable, me aislo brutalmente de los pocos seres que elegí para dejar entrar en mi mundo y no me molesta la Soledad pero si todo lo que sucede a mi alrededor porque me impide disfrutarla.

Tengo kms de angustia atravesados entre los pulmones y mi garganta dispuestos a convertirse en un aullido liberador para cuando aprenda a gritar y hace años que lo intento sin éxito.

Tal vez no soy tan fuerte ni inteligente como pensaba, tal vez no estoy capacitada para toda la responsabilidad que tengo sobre mi espalda, tal vez no sirva para muchas de las cosas que manejo…

Tal vez estoy frente al espejo mirando mi lado más oscuro, mi peor versión, tal vez necesito que alguien más sabio que yo me tome de la mano, me lleve a un lugar desierto, me sujete el cabello y por fin pueda gritar como sueño desde hace rato para no seguir sintiendo que me apagó lentamente, día tras día.

El mar

Se puede extrañar a un ser humano, a la familia, a un amor, a un recuerdo o lugar donde se fue feliz pero después de 10 días, lo único que entristece mi alma y hace que mis ojos se carguen de lluvia es todo lo que extraño el mar.

Acostarme sin su sonido, despertarme sin ver sus colores al amanecer, que me falte sentarme a verlo furioso cuando hay sudestada es algo que no puedo superar.

Mirar por la ventana de este departamento y que mis ojos se topen con un montón de ladrillos de dos edificaciones frente a la mía, me resulta doloroso y no puedo evitar llorar y llorar.

Me duele su ausencia, la falta de su aroma, la manera que tiene de arrullarme sin saberlo, como cambia de color en segundos… me duele el mar en la piel y en el alma.

Día tras día

No hay mejor remedio para el alma, para el espíritu, que el tiempo.

Y pensando de esta manera llegó el día en que puse el amor que le tenía en un cofre pequeño, lo cerré y tiré la llave al mar.

Por las dudas esperé pensando que tal vez las olas lo trajeran nuevamente a mi lado pero como eso no sucedió, dí media vuelta, subí por el médano hacia la calle, crucé la rambla, llegué a casa y la vida comenzó a girar una vez más.