El placer de cocinar

Hoy preparé un plato thai impresionante: pollo al curry rojo.

Estrené mortero de mármol, dispuse todos los ingredientes necesarios y comencé a moler despacio una y otra vez la mezcla hasta obtener la pasta de curry casera.

Luego vino el segundo paso, las verduras salteadas en aceite de coco y sésamo y por último añadī el pollo.

Ahora, diez horas después de haberlo terminado, la casa huele a cilantro, lemon grass, echalotes, comino, lima, tandori, pimentón dulce, sal marina, pimienta negra en grano, pimienta de cayena, leche de coco y tomate asado.

Amo esta sensación, la de sentirme envuelta en aromas tan naturales como exóticos y disfrutar de esta alquimia única que nace de la elaboración de un plato especial.

El gran motivo

Si no es por amor, ¿por qué otra razón somos como somos y hacemos lo que hacemos?.

Podemos disfrazar todo frente a uno mismo y a los demás con mil excusas pero la realidad es que al terminar el día y apoyar la cabeza sobre la almohada, cuando no existe nada más que el silencio interior, lo que se escucha es la voz de nuestra alma que repasa uno a uno cada movimiento del día, cada palabra y nos muestra que todo lo gestó y sostuvo el amor.

Sin retorno

¡Claaaaaaro!

Explicámela….

Dale a un niño un cucurucho de dulce de leche y pedile que ni siquiera le pase la lengua aunque se le derrita entre sus dedos.

Regalame esta fusta y pedime que detenga las imágenes que me traspasan la mente segundo a segundo y no haga nada de nada.

Me pregunto si soy muy educada, muy idiota y no sé leer las señales o vos me estás llevando al límite para ver si llego a estallar por el aire.

Cualquiera sea el caso, anoche cruzaste una delgada línea divisoria, te pasaste cinco pueblos y subís cada vez más la apuesta.

Cuando llegue el momento NO TE QUEJES.

😊