Es la hora

Llega este momento del día y espero entrar en la ducha mientras escucho música, quedarme un rato largo lavándome el cabello y pensando qué me voy a poner.

Salir,tirarme en la cama a ver tele, a la hora sacarme la toalla que dejé en mi cabeza, permitir que mis rulos se formen, se sequen solos y esperar a que alrededor de las 22:30 llegue un mensaje diciendo: «Me baño y subo».

Calcular 45 minutos más para recibir otro que diga «Me abre», correr el cerrojo, girar la llave en la cerradura, dejar pasar a Augusto y comenzar a ser la mujer más feliz de todo el Universo desde que nos abrazamos hasta que se va al amanecer.

Extrañar y necesitar tanto a alguien debería ser un pecado mortal.