Dieciséis años

Hoy me desperté sabiendo que iba a disfrutar de un sábado a puro cine y como pasa casi siempre, todo se dió vuelta en el aire.

Apareció de pronto una canción que significó mucho en mi vida hace años atrás, lo relacioné con un gran amor, entré al blog que abrí hace casi dos décadas, fuí derecho a escribir un post porque hoy es su cumpleaños y encontré un mensaje que alguien anónimo me dejó el año pasado, haciendo referencia al paso del tiempo y a ese gran amor.

En un instante todo comenzó a girar a mi alrededor, sentí que me faltaba el aire porque las lágrimas se atropellaban con mi necesidad de respirar y reviví cada instante de esa historia de amor.

Tuve la sensación de que nada había cambiado, que nada estaba terminado y que todo volvía a comenzar.

Es que cuando el limite entre la verdad y la mentira es tan frágil y tan difuso, los que caminamos pisando ese límite solemos marearnos y creer que estamos a segundos de caer al abismo.

La música representa todo en mi vida y hoy no fue la excepción. Ese recuerdo de aquella canción me llevó y me trajo a lo largo de dieciséis años por la vida y la muerte, por las palabras y los silencios, me construyó y destruyó en segundos como si fuera una ola golpeando furiosamente contra las rocas y acá estoy, escribiendo sobre los dos una vez más.

Grabado a fuego

Este momento va a quedar grabado en mi mente y en mi corazón para toda la vida.

Recuerdo que mientras esta maravilla se desarrollaba frente a mi, entré en una especie de trance del que me costó salir.

Todo lo que había a mi alrededor se esfumó, sólo quedó la música que sonaba en Pandora, el paisaje, el sonido de mi corazón que parecía que iba a estallar y yo.

Y mientras todo eso sucedía, solamente podía sentir que no iba a encontrar otro lugar en el mundo en el que pudiera ser TAN feliz.

Amo Punta del Este con cada gota de mi sangre y con todo mi aliento.

Gracias Dios mío por bendecirme así.

Expecto Patronum

Según cuenta la historia de Harry Potter, lo único que logra alejar a un dementor es el recuerdo más feliz que tengamos.

El mismo aparece invocando la frase «Expecto Patronum», se convierte en una figura de luz y recubre a quien está siendo amenazado pir el dementor.

Recién pensaba cuál sería mi recuerdo elegido para activar mi protección contra los dementors y creo que elegiría cada segundo de mi primer viaje a New York y si existiera la chance de tener un back up, seguramente optaría por todas las veces en las que subo a Pandora y me pierdo manejando y escuchando música a solas, yendo de memoria hasta José Ignacio.

Aprendizaje

Uno de mis peores y más arraigados defectos es la terquedad. Los que me rodean pueden pasar varias vidas tratando de hacerme entender que tal o cual cosa es un error sin éxito porque uno de mis lemas es: «Tengo que hacer mi propia experiencia y darme la cabeza contra la pared SOLA«.

Cuando llega ese momento, cuando tengo la herida abierta y sangrando, ahí entiendo el error que cometí y trato de enmendarlo aprendiendo la lección.

En estos últimos años aprendí (porque me enseñaron) que lo que vivo es MIO y que si quisiera compartirlo podría hacerlo pero eligiendo cuidadosamente quien podría ser el receptor de esa experiencia.

Por un lado esa actitud tiende a preservarme pero por el otro me aísla de él resto del mundo.

Anoche aquí sucedió algo (como pasa frecuentemente cuando él y yo nos encontramos) y para mí fue fuerte, sintomático, esclarecedor, revelador y explica lo que a veces parece dudoso e inexplicable.

Me desperté repasando la escena, el momento exacto en el que de su boca salieron esas palabras mientras lo miraba profundamente a los ojos y sigo sintiendo que no pudo reprimir esa verdad, que lo delató la mirada y sus dichos fueron tan espontáneos como legítimos.

En otro momento de mi vida hubiera repartido la noticia con dos o tres amigas y sin embargo no lo hice, no me sale, siento que si lo sacará de mí lo estaría exponiendo y lastimado.

El no va a recordar lo que se le escapó o sea que no corre peligro. Yo no voy a decirle nada, lo que pasó lo voy a guardar dentro de mí y voy a mimar ese momento porque fue mágico.

Aprendí, crecí y seré felíz recordandolo a solas aunque nos pertenezca a ambos.