El tiempo pasa

Y la frase que alguna vez escribí con acrílico azul en el espejo de mi baño y que aún permanece allí parecería no tener demasiado sentido cuando las novedades no llegan.

La espera y la confianza de la que habla esa frase parece ir minándose poco a poco porque sigo sin saber dónde estás y eso solamente hace que te recuerde todos los días de mi vida y en cualquier momento.

¿Alguna vez sabré dónde hallarte? y no quiero que esta pregunta suene invasiva porque en realidad lo que espero es una respuesta que ponga fin a la tristeza que se aquerenció en el fondo de mi mirada desde aquél 14 de Junio del 2006.

Eras vos

Nadie puede quitar de mi alma la absoluta certeza de que esta madrugada estuviste en mi cama abrazándome y apoyando tu rostro en mi hombro.
No puedo negar que cuando senti que alguien caminaba alrededor de mi cama, se subia a ella y se hundía el colchón a mis espaldas sentí un minuto de pánico pensando que eran ladrones pero cuando pasaste un brazo debajo de mi cuerpo, otro por encima y sentí tu rostro sobre mi hombro el pánico desapareció y solo pude dejar que te pegaras a mi espalda sintiendo un amor profundo inundando mi corazón, un amor que solamente vos podés despertar en mi.
Nadie va a poder discutirme que esta madrugada viniste a visitarne, Marcos. Nadie en la Tierra logrará que sienta lo contrario ni me convencerá de que todo fue un sueño porque sé que no fue así.
Estuvimos juntos.
Fuiste vos.
Viniste.
Te extrañaba tanto….

Julio y vos

Viviré cien años, todo terminará mañana, vendrán generaciones que no conoceré y conoceré generaciones que no sabrán que exististe en mi vida pero Cortazar siempre vas a ser vos, eternamente Marcos.

Punta del Este con Marcos

Estoy sentada frente al balcón mirando el mar que hoy está color gris plomo porque llueve y como pasa casi siempre en estos casos, cielo y mar se funden en una sola línea como un gran croma celestial.
Mientras dejo correr el tiempo con estas observaciones, escucho música y vienen a mi mente un montón de pensamientos viejos, gastados, deshilachados de tanto acariciarlos y doblarlos nuevamente para que regresen prolijamente a su lugar.
Pocas veces ocurre que entre tanta memoriosa nostalgia aparezca algo nuevo pero recién sucedió y me asombra que no haya pasado antes.
¿Cómo puede ser que nunca me haya imaginado en este, MI LUGAR EN EL MUNDO, con Marcos?
No entiendo cómo algo tan preciado para mí jamás haya tenido un solo punto de contacto con él, si hasta relaciono Mar Azul con su imagen, con su muerte y no pude jamás verlo aquí conmigo.
¿Qué hubiera sentido al entrar a este departamento, qué hubiera sentido yo al verlo moverse por la casa, al cruzar a la playa con él, al sentarnos juntos en el balcón para ver el amanecer o la salida de la luna?
¿En qué momento y de manera absolutamente inconsciente, decidí apartarlo de algo tan importante para mí como esta casa, esta tierra y este mar?
Mientras escribo escucho «Pensar en tí» de Luis Miguel y pienso en él, miro la lluvia, canto en voz alta que hubiera sido más hermoso escuchar su voz que pensar en él, recuerdo su costumbre de caminar sin paraguas bajo la lluvia, con su piloto, las manos en los bolsillos del pantalón sin preocuparse porque llegara empapado y necesito imaginarlo sentado en una esquina de este largo sillón blanco al tiempo que desde la otra yo hago lo propio y de tanto en tanto los dos levantamos la mirada y nos sonreímos en silencio.
Hubiera sido la mujer más feliz de todas, nadie me hubiera detenido, hubiera tenido el mundo en mis manos si no se hubiera muerto, el corazón hubiera estallado en mi pecho cada vez que hubiera visto su cuerpo a mi lado al despertar, hubiera dado mi puta vida por la suya y nunca pude, nunca me dió ni él ni Dios la oportunidad de nada y me voy a morir con esta duda que me quema el alma eternamente.
Y así Caleta seguirá siendo un lugar sin él, un rincón donde no lo imaginé jamás como si fuera solamente mío y no hubiera querido compartirlo con quién más amé en la vida.
No sé si es justo….

Bittersweet

Creo que uno de los recuerdos que jamás podré quitar de mi mente es el de aquél día en el que te pregunté si sabías hablar italiano.

Respondiste que sí y quisiste saber por qué te lo preguntaba. Cuando te contesté que lo hacía porque me parecía un idioma super dulce, contra atacaste con un comentario que llevo grabado a fuego en mi alma: «Mucho más dulce te va a parecer el día que te hable al oído en francés mientras te hago el amor».

Nunca lo pude comprobar y todo pasó a tener un sabor agridulce.

Rescatá a mis ángeles

Alguien me decía que no estabas bien y yo, sentada frente a esa persona, asentía en silencio y lloraba. Ya lo sabía, ya lo presentía y en ese momento tenía la confirmación de una realidad.
El sueño y la vigilia se daban la mano, daba vueltas en la cama luchando por despertar para no seguir con algunas imágenes pero tenía la sensación de que una mano invisible me empujaba nuevamente contra las almohadas para seguir durmiendo y perdía la batalla irremediablemente..
Al despertar sentí que caía en un abismo profundo donde resonaba tu nombre y nadaba en el mar que se había construido con mis lágrimas.
Una voz, la tuya o la mía (acaso importa eso ?) me hablaba de los dos y por momentos te pedía a gritos que me ayudaras porque estaban muriendo mis ángeles.
Se iban tiñendo de azul y no eran mis lágrimas sino su sangre, estaban desangrándose lentamente mientras yo luchaba y lloraba porque no podía salvarlos.
Es que simplemente no puedo. Cada día que pasa y no te encuentro en ningún lado más que en mí misma muere otro ángel y te juro que intento salvarlo recordándote pero se empeñan en soltarme la mano y alejarse de mí, de la misma forma en que lo hacés vos.
Por eso mi grito desesperado de ayuda, porque los días pasan y las pruebas de que me soltas y te alejás son irrefutables y me pregunto en que cementerio podré enterrar tantos ángeles, donde podré blanquear tantas túnicas azules y guardar tantas alas que se fueron debilitando despacito por no poder usarlas en tu ausencia.
Y quién me asegura que de ahora en más mis sueños no se vean custodiados por esos pequeños demonios que se esconden bajo el nombre de pesadillas y te traigan hasta mí triste, angustiado, solo, y no pueda hacer nada por salvarte ?
No quiero ver que tus túnicas se tiñen de azul ni que se debilitan tus alas.
Ayudame a no tener esta sensación que me ahoga, que no me deja pensar, que me acorrala todas las mañanas al despertar.
Buscá una ventana, la que tengas más cerca de tu mirada, abrila y dejá entrar mi recuerdo.
Escuchalo mientras te cuenta en voz baja lo que me pasa y miralo a los ojos porque mi alma está en ellos.
Rescatá mis ángeles, no permitas que sigan muriendo con tu ausencia.

Cinco años y trescientos sesenta y cuatro días

Hace dos días caminaba con Otelo mientras desaparecía el sol y al escuchar esta canción caí en la cuenta de que nunca le había prestado atención de verdad.
Sabía de qué se trataba la letra pero nunca terminé de enlazar la fuerza de sus estrofas con la muerte de Marcos.
En una ocasión él supo decirme que seguramente a mí me gustaba este tema porque lo relacionaba con su enfermedad y nuestra historia pero en verdad eso nunca había sido así, a mí me gustaba porque me gustaba y punto pero antes de ayer algo me dejó quieta en medio de una vereda llena de hojas secas asimilando cada palabra que cantaban JLO y MA.
Ahí recordé que mañana se van a cumplir seis años de su muerte y en parte, de una parálisis que sufrió mi vida.
Han pasado tantas cosas desde el 2006 y a la vez no ha pasado absolutamente nada!
A lo largo de estos años mil veces me ha dolido la cabeza porque en ese mismo lugar se había alojado el tumor que terminó matándolo, me han dolido las venas tanto como a él porque por ellas pasaba el veneno de la quimioterapia que nunca lo salvó, me ha quemado el corazón en el pecho simplemente al pensar que el suyo se había detenido tan temprano y me ha faltado el aire hasta el ahogo porque para qué respirar si él tampoco lo hacía?
También usé estos años para odiarlo por haberse muerto pero más todavía por no haberme dejado estar a su lado para aprovecharlo hasta el final y al escuchar palabra por palabra lo que dice esta canción entendí, aunque en parte, el por qué de su decisión de alejarme de su lado desde que se enfermó.
Así y todo no lo justifico, no comparto lo que hizo, no se lo perdono pero de qué vale seguir dando vueltas sobre eso si ya no hay retorno?
Marcos seguramente no va a ser el último amor de mi vida pero sí el más grande, el más fuerte, el que más me enseñó, me hizo crecer y me dió alas para volar.
Su presencia en mi vida ha sido tan fuerte que lo llevo tatuado en la piel de manera literal. Hace pocas semanas me tatué en mi mano izquierda un kanji japonés que representa a la luna, esa luna que siempre miré con tanta fascinación desde pequeña pero que cobró mucho más significado para mí desde su aparición en mi vida.
Esa misma luna que me quedé mirando un 14 de Junio a la noche en el medio de la calle mientras pensaba que tal vez él podía estar haciendo lo mismo, la misma luna a la que en ese momento le pedí que nos uniera desde el pensamiento y le hiciera sentir mi presencia a su lado cuando la realidad era muy diferente a mis pedidos porque cinco días después supe que en ese momento él estaba dejando de respirar para siempre.
Esa luna que me conviritió en Sele durante mucho tiempo solamente para él y luego se transformó en ese blog añorado que abrí para contarle qué era de mi vida mientras no estaba y pudiera enterarse cada vez que regresaba de sus ausencias que siempre me parecieron eternas.
En la mano del corazón lo llevo tatuado para que mis ojos no lo pierdan de vista, en el alma lo llevo grabado porque su presencia en mí es tan irreversible como su ausencia en esta vida terrenal, en las canciones lo escucho y en las hojas de un libro tal vez algún día lo plasme como me pidió siempre.
Mañana no será un día más para mí como no lo ha sido ninguno de todos los 14 de Junio desde el 2006 hasta hoy pero así y todo sé que algo ha cambiado.
A pesar de este amor eterno que sé que voy a sentir por él hoy me permito abrir despacio, muy despacio, otras puertas o al menos la posibilidad de que eso ocurra.
Confieso que me da pánico hacerlo porque siento que de esa manera dejo atrás una etapa de mi vida que amo profundamente pero también es la primera vez que algo me empuja a sacar la cabeza y sentir la necesidad de mirar hacia el sol.
Seguramente detrás de esta decisión está él alentándome a que lo haga y si lo logro se sentirá satisfecho porque fue uno de sus pedidos recurrentes al conocer cuál sería el final: «More, vas a tener que seguir sin mí y desde donde me encuentre quiero ver que lo lográs» y en ese pedido no solamente estaba incluído el deseo de que mi vida amorosa continuara con alguien diferente sino el deseo profundo de saber que algún día me dedicaría a mi gran pasión que era escribir y me iría a vivir frente al mar.
No sé por qué escribo esto hoy y no mañana o por qué no lo dejo programado en el blog para que se publique en la fecha indicada, tampoco sé si voy a cumplir su pedido pero al menos voy a intentarlo, como sea o como pueda pero voy a intentarlo pero lo que me queda claro es que nunca pude lograr lo que el nombre de esta canción impera como tampoco logro que el llanto me desarme frente a su recuerdo.

Entre el sueño y la vigilia

«Corre corre corre corazón, de los dos tú siempre fuiste el más veloz Toma todo lo que quieras pero vete ya…» dice insistentemente mi reproductor de música desde hace días.
También desde hace días pienso en él y lo siento como si estuviera a mi lado tratando de decirme algo.
Por las noches lo sueño de una manera tan vívida que al despertar tengo que recordar si todo quedó en el sueño o se coló algún retazo de su recuerdo en la vigilia.
Hace solamente cuatro horas apagaba la luz de mi habitación para intentar dormir y poco he logrado en el intento pero dentro de ese lapso de tiempo soñé con él y recién al despertar y recordar el sueño me pregunté una vez más (tal y como hice la noche de su cumpleaños y la del mío) si todo había sido producto de mi inconsciente o si de verdad su alma rondó mi cama para recostarse a mi lado y hablarme mientras me veía dormir.
Y quedo otra vez expuesta como si alguien hubiera levantado suavemente esta piel que habito para pasar por debajo de ella todas las emociones, los recuerdos, las sensaciones y los sentimientos para que camine, respire, ría y llore hasta que todo duela tanto como su muerte.

Hay un rumor a invierno, amor…

Así dice la canción que estoy escuchando ahora y creo que es cierto, hay un rumor intenso a invierno particularmente por este día y desde hace cinco años.
Anoche pensaba que tal vez en algún momento sabré toda la verdad pero por ahora lo que viví desde que nuestros caminos se cruzaron es todo lo que tuve y tengo para nombrarte, recordarte y llorarte.
Siempre voy a tener presente lo que me dijo alguien a quien le conté toda esta historia: «El para vos fue cierto desde el minuto cero y es lo único que tiene que importarte» y lo tomé como palabra santa.
Desde hace nueve años te llevo conmigo, te nombro, te escribo, te pienso en algunas canciones, te recuerdo en algunos lugares que visité, te lloro y añoro todo, todo, todo lo que viví porque exististe en mí.
Dicen que no muere aquella persona a la que se recuerda y se lleva en el corazón y si es por eso vos no estás muerto ni vas a estarlo mientras te sienta como te siento.
Cortázar, Antonio Gala, Clara Montes, Wong Kar Wai y Siworae cobraron vida y significan más de lo que son en sí mismos porque fueron un nexo entre ambos y quedaron grabados en mí como un símbolo tuyo.
Todo seguirá allí hasta que el rumor a invierno cese y el viento anuncie primavera aunque para ese momento ya no puedas escribirme ni recordarme como tantas otras veces.
Solamente yo sé lo que sentí por vos y eso no me lo quita nadie, ni siquiera esta puta y pretendida muerte anónima que parece haberte llevado.

Ser nutriente

Alguna vez, no hace mucho, tuve un gran amor.
Un gran amor de esos que nos hacen crecer, que nos dan alas para volar solos o acompañados, que nos mantienen latiendo el corazón a una frecuencia inusitada día y noche.
Un amor que llevamos siempre de la mano (aún cuando estamos durmiendo) y al que le podemos hablar en silencio porque tenemos la certeza de que vamos a ser escuchados.
Un amor que vivimos como un regalo y con el que proyectamos una vida que hasta el momento de conocernos no parecía hecha para nosotros.
El otro día me dieron una definición mucho más acabada al decirme que para mí él fué un ser nutriente, alguien que nutrió mi alma, mi espíritu y mi mente y tenían razón porque fué todo eso y mucho más (si cabe).
Tal vez una de sus misiones en esta vida haya sido conocerme y permitirme aprender de él pequeñas cosas que modificaron mi existencia para siempre, como por ejemplo que no se puede morir de amor sino vivir por él.
Dicen por ahí que nadie se casa con el amor de su vida, que existen simplemente para que sepamos lo que se siente al encontrarlo y luego se marchan, algunos sin posibilidad alguna de retornar porque el destino final es casi excelso y lejos de la tierra.
A pesar de esa distancia insalvable creo que siempre voy a continuar escribiéndole cartas urgentes aunque sepa que llegan cuando ya no hay nadie.
Con aquél corazón, con el sol en la maleta, dando tumbos y debiéndole sueños mientras sigo desembalando el universo…