El día que me muera

Mi gente sabe que no quiero velatorio y pedí que me cremen, que los míos que queden vivos se junten en la playa, tiren mis cenizas al mar, se tomen todo el alcohol de la ciudad como lo haría yo y escuchen la música que me gusta.

Adicionalmente quisiera que se rieran de todas mis cabronadas, que recuerden mi mal humor, mis putadas, mi comida, los aromas que me gustaban, las películas y series que miraba y mi absoluto y profundo fanatismo por River Plate y Rafael Nadal.

Algo extraño

Me está pasando algo raro con el tema de la vivienda que antes no me sucedía… bah, que nunca me sucedió.

Creo que a partir de tener la responsabilidad de reformar y cuidar Caleta comprendí lo importante que era tener un techo propio pero lo extraño es que ya lo tenía aquí en Buenos Aires y sin embargo no me había despertado esta sensación

Ahora, sabiendo que tal vez Caleta un día no sea mi techo definitivo, me encuentro pensando en buscar y encontrar un espacio que tenga mi impronta, mucho más de lo que ya la tiene Caleta.

No dudo, mi tierra es Uruguay, la elegí, la amo, soy feliz despertando y durmiendo allí y por eso mismo es que sueño con encontrar cuatro paredes que sean 100% mías y armarla a mi manera, como he hecho todo en mi vida hasta hoy.

Recursos naturales

El instinto de supervivencia es maravilloso.

Hacer terapia, también.

Evidentemente aprendí a partir de mi terapia, a dejarme llevar por el instinto de supervivencia y encontrar recursos naturales para pilotear tormentas.

Hoy me vi envuelta en un temporal que pareció llevarme puesta en dos horas y me sostuve de pie solamente recordando instantes de plena felicidad.

Como si de magia se hubiera tratado, en pocos minutos sentí que podía volver a estar en eje y me encontré riendo a carcajadas por algo que me contaron.

Alguien a quien quiero mucho, hace pocos dias me dijo que soy una resciliente y al principio pensé que exageraba pero ahora puedo decir que él tenía razón y para ser más franca, estoy orgullosísima de serlo.

El gran motivo

Si no es por amor, ¿por qué otra razón somos como somos y hacemos lo que hacemos?.

Podemos disfrazar todo frente a uno mismo y a los demás con mil excusas pero la realidad es que al terminar el día y apoyar la cabeza sobre la almohada, cuando no existe nada más que el silencio interior, lo que se escucha es la voz de nuestra alma que repasa uno a uno cada movimiento del día, cada palabra y nos muestra que todo lo gestó y sostuvo el amor.

Lugares

Dicen que no se deben tomar decisiones en momentos de tristeza ni de euforia, hay que tener el pulso suficiente como para saber esperar hasta que pase la tormenta.

No conozco demasiado de eso, mi temperamento me marca otros tiempos y luchar contra eso es tooooooodo un tema por ende la clave no es luchar sino intentar ser prolija y hacer buena letra.

Debo enfrentarme con una realidad y es la de ver, con los ojos bien abiertos y con todos mis sentidos, cuál es el papel que considero que ocupo en la vida de los seres más cercanos a mí.

Esa es la tarea que me asignó mi analista, sentarme a pensar lo más objetivamente posible qué soy para unos y otros.

Mi lista no es demasiado extensa, tanto en el orden de las personas como en el de los roles.

Para mi es simple: para X puedo ser una sobra, para Y un motor, para Z un fantasma y así sucesivamente y a partir de ahí poder comprender por qué creo que permito eso, me quedo ocupando ese rol en sus vidas y no me corro aunque eso implique separarme de quien sea.

Aprendizaje

Uno de mis peores y más arraigados defectos es la terquedad. Los que me rodean pueden pasar varias vidas tratando de hacerme entender que tal o cual cosa es un error sin éxito porque uno de mis lemas es: «Tengo que hacer mi propia experiencia y darme la cabeza contra la pared SOLA«.

Cuando llega ese momento, cuando tengo la herida abierta y sangrando, ahí entiendo el error que cometí y trato de enmendarlo aprendiendo la lección.

En estos últimos años aprendí (porque me enseñaron) que lo que vivo es MIO y que si quisiera compartirlo podría hacerlo pero eligiendo cuidadosamente quien podría ser el receptor de esa experiencia.

Por un lado esa actitud tiende a preservarme pero por el otro me aísla de él resto del mundo.

Anoche aquí sucedió algo (como pasa frecuentemente cuando él y yo nos encontramos) y para mí fue fuerte, sintomático, esclarecedor, revelador y explica lo que a veces parece dudoso e inexplicable.

Me desperté repasando la escena, el momento exacto en el que de su boca salieron esas palabras mientras lo miraba profundamente a los ojos y sigo sintiendo que no pudo reprimir esa verdad, que lo delató la mirada y sus dichos fueron tan espontáneos como legítimos.

En otro momento de mi vida hubiera repartido la noticia con dos o tres amigas y sin embargo no lo hice, no me sale, siento que si lo sacará de mí lo estaría exponiendo y lastimado.

El no va a recordar lo que se le escapó o sea que no corre peligro. Yo no voy a decirle nada, lo que pasó lo voy a guardar dentro de mí y voy a mimar ese momento porque fue mágico.

Aprendí, crecí y seré felíz recordandolo a solas aunque nos pertenezca a ambos.

Madre mia

Recuerdo una frase que me decía siempre: «Hija, donde pones el ojo pones la bala».

Frecuentemente la usaba para demostrarme que siempre que elegía algo era lo más caro o difícil de conseguir pero eso sí, del mejor gusto posible.

Hoy, pasados tantos años sin ella, habiendo crecido y al mando del timón de Caleta, comprendo que tenía mucha razón.

Cada cosa que he elegido para hacer de este lugar un hogar, fue concebida con la idea de convertirlo en un espacio cálido, acogedor, simple pero con estilo.

Si el buen gusto es hereditario, lo llevo en las venas gracias a ella.

Ojalá, desde donde esté, sonría feliz y satisfecha al ver que su siembra no cayó en tierra yerma.