La ocasión lo vale
La ocasión lo vale



Tres imágenes valen más que diez mil palabras.
Cena con velitas para dos.
El hombre del traje gris.
La música de siempre, esa que enciende y la que sorprende (Amarte es un placer fue toda una sorpresa).
Un cruce interminable de miradas.
La llamada al jardinero (hasta que un día no responda más y sea lo que deba ser).
Es cuestión de tiempo
Si algo me faltaba para terminar de convencerme de que lo que sentí aquél 22 de Mayo del año 2012 no fue casual ni pasajero, fue lo que sucedió hoy.
NADIE en esta vida me dió NUNCA (y acá si puedo usar esa palabra) la seguridad, la tranquilidad, la serenidad y la paz que me das cuando me encerrás en uno de tus abrazos.
Hoy se me vino el mundo encima y en dos segundos me rescataste entre los escombros.
Como dice la letra de una canción: «Solamente vos despertás mi alma, me cambias la cara de un ventarron»
Gracias, seguís siendo TODO.
Te miro una, dos, tres, cincuenta veces y no puedo creer que estés en mi vida, le des tanto sentido a ella y seas tan bello por dentro como por fuera.
Recién pensaba que esas son dos cosas que suelo desearle a ciertas personas y comprendí que cuando llegó el momento, deseaba felicidad y salud para mi madre y mi negrito.
Después me tocó desearle salud a Marcos y no me salió demasiado bien porque la muerte pudo más.
Hoy lo único que quiero es que toda la felicidad que pueda existir sea para vos.
No quisiera ver una vez más ese velo gris que opacaba tu miraba cuando te conocí.