Y si…

¿Sabés qué? Explicame cómo no necesitarte, extrañarte y querer estar con vos cuando me malcriás enviándome cosas que sabés que me encantan, que muero por esos pequeños gestos que para mí son el oxígeno necesario para respirar mientras no estoy en Caleta.

Es inevitable NO amarte y aunque pudiera, no lo haría porque ya no sé dónde empezás ni dónde termino lo cual no quiere decir otra más cosa que no existe un sólo límite que nos separe de lo que parecemos que somos.

Tengo el alma envenenada por amor y es la primera vez que no quiero ningún antídoto que me salve de esto que siento.

Recibo

Te acordaste, fuiste, saliste, subiste a Poseidón, apoyaste el recibo en el asiento del acompañante, le sacaste una foto y me la enviaste para que me quedara tranquila.

Sé que hiciste todo eso paso a paso porque te conozco y te agradezco más allá de mi vida por eso pero en lugar de sentirme tranquila siento una tristeza tan grande que no me entra en el cuerpo, hace que mis ojos no vean lo que escribo porque están llenos de lágrimas y lo único que quisiera es que me dieras un abrazo de esos que curan mi alma.

Cuando vi la foto, en lo primero que pensé fue en que reconocería el tapizado de Poseidón entré un millón de otros similares y ése fue el momento en el que te necesité más que nunca.

Ahora entiendo que, aunque doliera, tenía que volver solamente para enfrentarme con la realidad de lo que sucedió y trabajar intensamente para sanarla.

No creo que alguna vez encuentre palabras o gestos que te demuestren cómo y cuánto te amo y agradezco TODO lo que hacés por mi.