Estado civil

Miro la habitación, la cocina y el baño del departamento y lo primero que viene a mi mente es que mi estado civil es CAOTICO.

Ropa desparramada por todos lados, el tender con ropa húmeda dentro de la cocina porque llueve, cinco valijas en el medio de la habitación esperando que me decida a juntar todo en una o a tirarlas a todas por la ventana, libros de francés repartidos arriba de la cama como si fueran parte de un mazo de cartas y una heladera repleta de botellas de agua pero carente de comida.

Todo esto habla de lo que es mi mente.

NO PUEDO MAS.

Consecuencias

Cuando alguien me dice algo que me duele, humilla, lastima o hace que me sienta demasiado tonta, automáticamente me repliego, cierro la boca, me alejo y si por casualidad llegara a acercarme porque elegí la vereda equivocada, soy un témpano.

Pues lo hicieron. Entre jueves y viernes lo lograron por lo tanto ahora que nadie se asombre si pasan por mi lado y sólo sienten una ráfaga de aire glaciar.

Cada día más

A medida que pasan los días y me suceden diferentes cosas, más ganas tengo de ir a AA, sacar un pasaje e irme de viaje sola.

Sola de toda soledad, caminar por calles al lado de gente absolutamente desconocida, perderme por no tener rumbo ni plan para ir a determinado lugar sí o sí.

Siento que NYC me llama. Me veo caminando por la 5 avenida, por Tribeca, Brooklyn y Chelsea.

Estoy con un nivel de estrés tan alto que hasta me iría a Islandia sin dudarlo.

NO DOY MAS.

Error tras error

Soy un verdadero desastre, una usina de cometer errores y TODOS tienen que ver con.los sentimientos, las malas elecciones, los amores pasados, el presente y el futuro.

Reniego por no ser la elegida y de entrada elijo a quien ya tiene la vida hecha entonces ¿cómo me va a elegir?.

Me desdibujo, pierdo mi centro, no hay agua y me tiro igual a la pileta rompiéndome la cabeza en.mil pedazos.

No aprendo y cuando comienzo a ver las cosas como son, ya es tarde porque estoy entrampada en mi propio engaño.

No es fácil irse y mucho.menos quedarse pero estar en la mitad es demasiado doloroso. 

Sé positivamente lo que debo hacer, el tema es tener el valor para comenzar a hacerlo.

Estar

Y después te preguntás por qué no te llamo cuando me sucede algo acá.

La respuesta es simple: porque no vas a estar.

Hoy te necesité y no estuviste ni vas a estar.

No quiero volver a escuchar el famoso «¿Por qué no me llamaste?», no vale, no sirve y además sigue clavando el cuchillo en la herida, esa que me expone como tu segunda opción. 

Olvídate, por esa no paso más.