Hay días en los que me pregunto cuánto tiempo más podré aguantar la presión que tengo encima con tantos frentes abiertos.
Desde pequeña mi aspiración máxima fue estudiar y estudiar para después continuar estudiando, siempre y cuando tuviera el dinero para darme el lujo de llevar esa vida sin trabajar pero llenando mi cabeza de conocimientos.
No pudo ser, se ve que el destino tenía otra cosa preparada para mi. Hoy, con el diario del lunes, quisiera volver atrás para corregir errores y tener la vida que quería.
No puedo quejarme de lo que tengo, sería una hereje si lo hiciera pero tal vez con mucho menos hubiera tenido mucho más.
Mis momentos de felicidad se están acortando y espaciando, mi carácter se está volviendo cada día más intolerable, me aislo brutalmente de los pocos seres que elegí para dejar entrar en mi mundo y no me molesta la Soledad pero si todo lo que sucede a mi alrededor porque me impide disfrutarla.
Tengo kms de angustia atravesados entre los pulmones y mi garganta dispuestos a convertirse en un aullido liberador para cuando aprenda a gritar y hace años que lo intento sin éxito.
Tal vez no soy tan fuerte ni inteligente como pensaba, tal vez no estoy capacitada para toda la responsabilidad que tengo sobre mi espalda, tal vez no sirva para muchas de las cosas que manejo…
Tal vez estoy frente al espejo mirando mi lado más oscuro, mi peor versión, tal vez necesito que alguien más sabio que yo me tome de la mano, me lleve a un lugar desierto, me sujete el cabello y por fin pueda gritar como sueño desde hace rato para no seguir sintiendo que me apagó lentamente, día tras día.

