El día que me muera

Mi gente sabe que no quiero velatorio y pedí que me cremen, que los míos que queden vivos se junten en la playa, tiren mis cenizas al mar, se tomen todo el alcohol de la ciudad como lo haría yo y escuchen la música que me gusta.

Adicionalmente quisiera que se rieran de todas mis cabronadas, que recuerden mi mal humor, mis putadas, mi comida, los aromas que me gustaban, las películas y series que miraba y mi absoluto y profundo fanatismo por River Plate y Rafael Nadal.

Dieciséis años

Hoy me desperté sabiendo que iba a disfrutar de un sábado a puro cine y como pasa casi siempre, todo se dió vuelta en el aire.

Apareció de pronto una canción que significó mucho en mi vida hace años atrás, lo relacioné con un gran amor, entré al blog que abrí hace casi dos décadas, fuí derecho a escribir un post porque hoy es su cumpleaños y encontré un mensaje que alguien anónimo me dejó el año pasado, haciendo referencia al paso del tiempo y a ese gran amor.

En un instante todo comenzó a girar a mi alrededor, sentí que me faltaba el aire porque las lágrimas se atropellaban con mi necesidad de respirar y reviví cada instante de esa historia de amor.

Tuve la sensación de que nada había cambiado, que nada estaba terminado y que todo volvía a comenzar.

Es que cuando el limite entre la verdad y la mentira es tan frágil y tan difuso, los que caminamos pisando ese límite solemos marearnos y creer que estamos a segundos de caer al abismo.

La música representa todo en mi vida y hoy no fue la excepción. Ese recuerdo de aquella canción me llevó y me trajo a lo largo de dieciséis años por la vida y la muerte, por las palabras y los silencios, me construyó y destruyó en segundos como si fuera una ola golpeando furiosamente contra las rocas y acá estoy, escribiendo sobre los dos una vez más.

Algo que nunca dije

No lo compartí ni hablé con nadie o sea que se podría ingresar en la categoría de secreto.

A veces me da miedo estar sola en mi casa.

No recuerdo cuánto tiempo hace que me sucede pero me queda claro que data de un par de décadas atrás.

¿Qué siento? Que me va a pasar algo y estoy sola en mi casa sin que pueda pedirle ayuda a alguien.

En fin….cosas que pasan.

Agotamiento

Fue raro ver un par de fotos, recordar algunos momentos vividos anoche, unir todo en una misma secuencia y de pronto entender que estaba harta de todos.

Me pregunto para qué me involucro tanto, me convierto es una rescatista de almas tristes y magulladas a santo de qué? de nada porque cuando esas almas se reinventan y se ponen de pie, la que queda en la loma con las energías pulverizada, soy yo.

Sería bueno no creer en nadie más y tomar todo lo que me digan con pinzas, tender una mano pero no dar el brazo entero.

Sería un buen proyecto a cumplir antes del fin de este año.

Digamos…

Que te extraño

Que tengo ganas de verte

De darte un abrazo

De escuchar música juntos

De brindar mil veces

De reírnos de cualquier cosa

De hablar cosas importantes

Digamos que hoy no voy a poder hacer nada de todo esto.

Digamos que me voy a dormir pensando que el destino quiso que desperdicie un día más sin vos.

Los sábados

Últimamente los días sábado se han convertido en la variable de ajuste de la semana.

Vaya a saber por qué pero naturalmente hago, desmenuzo ideas, frases, hechos sucedidos entre el domingo y el viernes y depende de cómo sople el viento termino tirando los borradores por la borda o los archivo para usar algo de lo que deduje en la semana.

En ese proceso voy y vengo mil veces alterando los caminos pero lo único que no se modifica es la sensación de que podría definirme como muy chota para mantener una cierta coherencia en mis actos.

Todo lo que firmo y reafirmo como una sentencia de muerte durante seis días, al séptimo lo convierto en una amnistía mentirosa que me permite tropezar con.ls misma piedra una vez más.

Sería aconsejable comenzar un tratamiento de cura de sueño de viernes a primera hora del domingo y saltear la peligrosa valladel sábado.

Freno

Hay días en los que me pregunto cuánto tiempo más podré aguantar la presión que tengo encima con tantos frentes abiertos.

Desde pequeña mi aspiración máxima fue estudiar y estudiar para después continuar estudiando, siempre y cuando tuviera el dinero para darme el lujo de llevar esa vida sin trabajar pero llenando mi cabeza de conocimientos.

No pudo ser, se ve que el destino tenía otra cosa preparada para mi. Hoy, con el diario del lunes, quisiera volver atrás para corregir errores y tener la vida que quería.

No puedo quejarme de lo que tengo, sería una hereje si lo hiciera pero tal vez con mucho menos hubiera tenido mucho más.

Mis momentos de felicidad se están acortando y espaciando, mi carácter se está volviendo cada día más intolerable, me aislo brutalmente de los pocos seres que elegí para dejar entrar en mi mundo y no me molesta la Soledad pero si todo lo que sucede a mi alrededor porque me impide disfrutarla.

Tengo kms de angustia atravesados entre los pulmones y mi garganta dispuestos a convertirse en un aullido liberador para cuando aprenda a gritar y hace años que lo intento sin éxito.

Tal vez no soy tan fuerte ni inteligente como pensaba, tal vez no estoy capacitada para toda la responsabilidad que tengo sobre mi espalda, tal vez no sirva para muchas de las cosas que manejo…

Tal vez estoy frente al espejo mirando mi lado más oscuro, mi peor versión, tal vez necesito que alguien más sabio que yo me tome de la mano, me lleve a un lugar desierto, me sujete el cabello y por fin pueda gritar como sueño desde hace rato para no seguir sintiendo que me apagó lentamente, día tras día.