Escribe una carta a tu yo de 100 años.
Te pasaste 3 años, querida.
Le prometiste a todos que vivirías hasta los 97 y mira, seguiste de largo.
Viviste como quisiste, hiciste lo que se te dió la gana, rompiste estructuras, moldes y la paciencia de varios.
Fuiste buena amiga e intentaste ser buena hija.
Hasta los cincuenta y pico creíste que te habías enamorado varias veces y después comprendiste que no, que no supiste amar y tal vez por eso no te eligieron como pareja para formar una familia.
Naciste con el instinto materno anulado, tu norte nunca fue casarte y tener hijos y desde acá te aplaudo, fue tu mejor decisión.
Ya no puedo juzgarte como hacía antes porque después de muchos años de terapia comprendí que tu infancia y tu adolescencia fueron una película de terror y no pudiste defenderte como un adulto.
Llegó un momento en el que no esperaste nada de nadie y empezaste a caminar más liviana por la vida.
No voltees para mirar tu pasado, quedó muerto y enterrado y si un día tenes ganas, responderme esta carta.
Te abrazo fuerte, fuerte.