Noches asi

En mi cotidianidad existen noches como la de hoy, donde de un momento a otro creo que todo es posible.

Que puedo volar, pasar desapercibida, rondarte sin que me veas pero sientas mi perfume y te preguntes dónde estoy porque te da la sensación de que podes estirar la mano y alcanzarme.

Girar y en un segundo aparecer en Santorini para ver el atardecer o levitar en Madrid, buscar un bar de tapas que conozco, pedir una jarra de sangria, un tapeo, mucha sidra fresca recién tirada y salir de allí de madrugada cantando baladas en español y parar cada dos segundos para abrazarme a un árbol o poste de luz para no caerme por la borrachera que tengo.

Y en esta noche también creo que el verano se enamora de mí tanto, tanto que decide regalarme 4 tormentas eléctricas por semana con mucho  aroma a hierba fresca.

Pero el invierno, celoso, planea ser más cruel que nunca sólo para complacerme y se abre paso ante el otoño para adelantarse con malicia, pretendiendo ganar mis favores.

En una noche como hoy bailaria en la orilla del mar, con el cabello suelto aunque después no supiera cómo desenredarlo.

Elegiría canciones divertidas, de esas que te provocan abrir los brazos mientras bailas y mirar al cielo sólo para disfrutar y agradecer pero después bailaria canciones lentas, muchas, muchísimas, de las que te provocan girar sobre una misma y olvidar que nadie te está viendo y eso es lo que menos importa.

Seguiría tomando champagne pero de la botella, pediría disculpas en voz alta a quienes lastimé, abandoné y olvidé.

Agradecería a todos los que me salvaron y llamaría a quienes ya no están en este plano para que me acompañen en esta ceremonia.

En una noche como la de hoy renunciaría a todas mis creencias y convicciones para vivír doce horas de puro deseo ancestral.

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