Nosotros, que nos queremos tanto…

Me cuesta comprender por qué las personas que nos conocen me preguntan, o mejor dicho ASEVERAN, que somos amigos.

Nosotros no fuimos, somos ni podremos ser amigos en este ni en ningún otro planeta donde nos crucemos.

Además, para qué, con qué finalidad seríamos amigos?

Mis razones para no poder llevar adelante una amistad con él son simples. Los amigos comparten absolutamente todo entre sí y hay algo que nosotros ya no podemos compartir y es la vida amorosa que tiene o tendrá con otra persona.

A mí la idea no me gusta, me molesta, me incomoda, no quiero, me parece absolutamente innecesario saber si sale, entra, se acuesta o se levanta con una o cinco mujeres a la vez.

Esos datos se comparten entre amigos porque además se convierten en la puerta abierta que da paso a otras situaciones cuyos detalles quiero conocer mucho menos que los anteriores.

La clásica pregunta es: ¿será porque todavía lo queres?. ¡Pero qué pregunta estúpida! ¡Claro que lo quiero, lo voy a querer hasta el final! pero ya no estoy enamorada y aún así, saber ciertas intimidades, jode.

Por otra parte, desde el primer día que nos conocimos y me abrazó, lo que menos sentí fue amistad y con el correr de los años ese vínculo murió antes de nacer.

¿Y qué piensa él?, me han preguntado un millón de veces. Mi respuesta siempre fue la misma, que ambos pensamos de idéntico modo.

Algunos disienten con eso y otros prefieren no seguir con el tema, cosa que agradezco infinitamente.

Nosotros no podemos ser amigos, como mucho y después de un par de años más, seremos amantes de ese amor hermoso que no se podía definir con palabras y nos supo hacer tan, tan felices.

Deja un comentario