El mar

Se puede extrañar a un ser humano, a la familia, a un amor, a un recuerdo o lugar donde se fue feliz pero después de 10 días, lo único que entristece mi alma y hace que mis ojos se carguen de lluvia es todo lo que extraño el mar.

Acostarme sin su sonido, despertarme sin ver sus colores al amanecer, que me falte sentarme a verlo furioso cuando hay sudestada es algo que no puedo superar.

Mirar por la ventana de este departamento y que mis ojos se topen con un montón de ladrillos de dos edificaciones frente a la mía, me resulta doloroso y no puedo evitar llorar y llorar.

Me duele su ausencia, la falta de su aroma, la manera que tiene de arrullarme sin saberlo, como cambia de color en segundos… me duele el mar en la piel y en el alma.

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