Este momento va a quedar grabado en mi mente y en mi corazón para toda la vida.
Recuerdo que mientras esta maravilla se desarrollaba frente a mi, entré en una especie de trance del que me costó salir.
Todo lo que había a mi alrededor se esfumó, sólo quedó la música que sonaba en Pandora, el paisaje, el sonido de mi corazón que parecía que iba a estallar y yo.
Y mientras todo eso sucedía, solamente podía sentir que no iba a encontrar otro lugar en el mundo en el que pudiera ser TAN feliz.
Amo Punta del Este con cada gota de mi sangre y con todo mi aliento.
Gracias Dios mío por bendecirme así.