El instinto de supervivencia es maravilloso.
Hacer terapia, también.
Evidentemente aprendí a partir de mi terapia, a dejarme llevar por el instinto de supervivencia y encontrar recursos naturales para pilotear tormentas.
Hoy me vi envuelta en un temporal que pareció llevarme puesta en dos horas y me sostuve de pie solamente recordando instantes de plena felicidad.
Como si de magia se hubiera tratado, en pocos minutos sentí que podía volver a estar en eje y me encontré riendo a carcajadas por algo que me contaron.
Alguien a quien quiero mucho, hace pocos dias me dijo que soy una resciliente y al principio pensé que exageraba pero ahora puedo decir que él tenía razón y para ser más franca, estoy orgullosísima de serlo.