Si no es por amor, ¿por qué otra razón somos como somos y hacemos lo que hacemos?.
Podemos disfrazar todo frente a uno mismo y a los demás con mil excusas pero la realidad es que al terminar el día y apoyar la cabeza sobre la almohada, cuando no existe nada más que el silencio interior, lo que se escucha es la voz de nuestra alma que repasa uno a uno cada movimiento del día, cada palabra y nos muestra que todo lo gestó y sostuvo el amor.