Aún hay cosas que duelen y me impiden seguir.
Crei que sería más fácil, que con el correr de los días y las conversaciones quedaría sellada la herida y pasaría esta sensación de temor que tengo en la garganta.
Me equivoqué.
Sigo sintiendo que vas a lastimarme en cuanto dejes de estar pendiente de no hacerlo, te vas a relajar, vas a bajar la guardia y voy a salir herida otra vez.
Ya no sé qué hacer ni cómo dejar de pensar en esto.
Duele…. no sabes cuánto.