Tengo una piedra en el medio de mi pecho, a la altura de mi corazón.
Una agata azul, la de las sensaciones y los sentimientos.
Es bellísima, me gusta sentir el contacto de su superficie contra mi piel.
Parece una paradoja: tengo una piedra en mi corazón que representa a las sensaciones y a los sentimientos.
Lo único que deseo es que su paso por mi cuerpo deje un rastro de sabiduría inolvidable.
