Las consecuencias

Cuando las mujeres nos enamoramos nos convertimos en unas auténticas pelotudas insignes.

Resignamos tiempo y espacios, miramos para otro lado y damos el 350% de todo lo que tenemos, hasta las llaves de nuestra casa.

De pronto, en el medio de la nada, comprendemos que tenemos dos alternativas: aflojar con la intensidad o terminar con todo.

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