Estar

Y después te preguntás por qué no te llamo cuando me sucede algo acá.

La respuesta es simple: porque no vas a estar.

Hoy te necesité y no estuviste ni vas a estar.

No quiero volver a escuchar el famoso «¿Por qué no me llamaste?», no vale, no sirve y además sigue clavando el cuchillo en la herida, esa que me expone como tu segunda opción. 

Olvídate, por esa no paso más.

Deja un comentario