Pensar que no quería despedirme del año 2016 porque lo sentía tan mío, tan maravilloso y tan lleno de cosas hermosas que el siguiente no podría ni siquiera igualar.
Hoy, casi a dos meses de terminar el 2017, pienso algo parecido. Este ha sido un año glorioso, brutal, cruel, tierno, extremadamente movilizador y hoy por Hoy, incomparable.
Me intriga pensar con qué color de tinta escribiré las hojas del 2018.