Después de tres meses y medio, retomė terapia.
Obviamente la sesión giró en torno a todo lo vivido en Caleta, casamiento incluido.
Como me sucede luego de cada sesión, necesito quedarme en silencio durante un buen rato y dejar que mi mente ilumine y destaque lo más importante que hablé y pude analizar.
Las conclusiones son muchas pero pueden resumirse en dos o tres y todas requieren de una toma de conciencia profunda de esta realidad que comenzó como una idea MUY loca y parece que terminó siendo una realidad a todas luces.
Ni bien entré al consultorio, Nora no solamente me dijo que estaba mucho más linda sino que tenía el aura muy blanca (yo no sabía que ella podía ver el aura de las personas) y eso hablaba de un cambio interno profundo.
Traté de resumir estos tres meses y medio pero cuando le conté lo del casamiento trató de hacerme entender que todo había cambiado.
Esta historia con Augusto ya tiene otro cariz, otro color y otra relevancia. Me explicó que toda unión ya sea de palabra o escrito en frente de un testigo (un tercero), tenga o no un marco legal o religioso, es energéticamente válido frente al Universo y mucho más si se hace frente al mar.
No importa que en este caso no hubiera un juez legal, cura, rabino u otra autoridad religiosa. Lo único que valió fue que se hizo de mutuo consentimiento y desde el más puro amor, lo que lo convierte en un vínculo ciento por ciento legítimo.
Nora está convencida de que Augusto es quien tiene más claras las cosas y yo soy la que va y viene entre la duda y la certeza por lo tanto tengo mucho que trabajar para saber dónde y cómo plantarme en esta relación.
Me habló mucho sobre las relaciones , vínculos y personas «funcionales» y el rol que cumplen en la vida del otro pero hizo hincapié en la necesidad que tengo de comprender que DE VERDAD estoy casada por algo mucho más poderoso que una cita en un juzgado o frente a un altar y ese algo es el AMOR que siento por Augusto y creer en el que él siente por mí.
Hay algo que me frena, que me impide sentir esa entrega absoluta y sé perfectamente qué es pero para derribar esa barrera dentro de mí deberé trabajar muchísimo y repetir como un mantra, de manera muy amorosa, que estoy casada con Augusto por amor, por puro amor.