Terapia intensiva

Por suerte desde hoy y hasta el 15 de Junio voy a ir dos veces por semana. Necesito mis sesiones tanto como respirar.

Siempre que salgo de alguna de ellas me pasa lo mismo: siento que entro en una armadura de hierro y no puedo articular palabra, enmudezco, necesito el sonido de mi propio silencio.

Tal como sostengo desde el 5 de Abril, soy otra persona. Por momentos todo me resbala, cosas de las que debería preocuparme o hacerme cargo las dejo pasar, no me interesan, estoy teflonada.

Tal vez mañana sea otro día y yo otra mujer.

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