Tengo super claro que en 45 días regreso pero eso no quiere decir que no extrañe todo lo que dejé atrás.
Acá diluvia, pienso cómo estará el clima en Caleta y me veo cerrando la ventana de mi habitación para que no entre el agua.
Caleta tiene su propio aroma y lo extraño.
No veo la hora de volver y encender la chimenea, tirarme con Augusto en la alfombra nueva y disfrutar de la vida hasta que salga el sol.
Ese es mi oxígeno, ese lugar es mi pulmotor, dormirme escuchando el sonido del mar me arrulla, me da paz y Augusto me refugia desde que entra hasta que se va.
Lo sucedido el 5 de Abril cambió mi perspectiva en muchos aspectos y me demostró que nací para aprender a los golpes.
Tengo mucho trabajo interno por hacer y si bien estar aquí me aleja de lo que más amo, me sirve para bajar a tierra, recargar energías y curar (como sea) la herida que sigue abierta.
Mi instinto de supervivencia me lleva a sostenerme pensando en todo lo bueno que tengo, en la bendición que significa tener el amor de mis amigos, mis sobrinas y el inmenso regalo de saber lo que significa AMAR a un hombre de la forma más sana y más pura como amo a Augusto.
Son sólo 45 días…. esto también pasará.