Donde hay tres, la responsabilidad es de dos.

X e Y forman una pareja. De pronto aparece Q y la pareja de X e Y comienza a colapsar pero ese colapso ¿comenzó en ese momento o estaba latente y faltaba un detonante?

Siempre pensé que una pareja no se viene abajo por un tercero sino que ya venían barranca abajo y el tercero pudo convertirse en el chivo expiatorio del final o la salvación de uno de los dos.

No es fácil ser siempre Q y no precisamente por ocupar un lugar donde quedar relegado es lo más normal del mundo sino porque a veces cargamos con culpas que no nos son propias y en la mayoría de los casos no terminamos siendo los «elegidos».

Deja un comentario