Volviste

A veces me pregunto cómo puede ser que tu presencia sea tan vívida y permanezca en mí durante todo el día.

Siempre me dijiste que estarías ayudándome, mirándome y a mi lado en los momentos más difíciles que me tocarán vivir.

Anoche cumpliste una vez más con tu promesa.

Sé que fuiste vos, lo sentí en el mismo instante en que te inclinaste sobre la cama y me acariciaste la mejilla derecha con el dorso de tu mano.

Esa caricia fue tan dulce que no hubo lugar a duda, habías venido a tranquilizarme y ese «Hola» que me dijiste y respondí, selló tu presencia y cuándo me desperté los problemas seguían estando frente a mi pero no pude dejar de sentir tu voz y tu caricia y eso me alivió durante todo el día.

Ahora que escribo esto pienso que estamos a dos días del 9 de Abril si además de calmarme, viniste a mostrarme algo más.

Me acariciaste el alma. Ojalá pudiera ir y hacer lo mismo contigo.

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